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lunes, 30 de agosto de 2010

III. Hay algo más... Algo Elusivo...
“La situación aquí no es lo que parece.  Hay algo más detrás de todo esto....”

— Qui-Gon Jinn,
La Amenaza Fantasma
Creo que ya demostré que la acusación principal que implica que La Amenaza Fantasma  tiene una historia superficial y juvenil está completamente errada, pero ahora voy a llevarlo un paso más allá.  Voy a utilizar mis habilidades analíticas y construiré un examen intenso acerca de las muchas capas de subtexto, simbolismo y sutileza que están profundamente entrelazadas en la película.  Advertencia: si usted, querido lector, no tiene paciencia para los métodos del profundo análisis textual y tiende a gruñirle a la gente que “sobre-analiza” una obra de ficción hecha para entretener, le recomiendo que paren ahora y esperen la publicación del Episodio IV de éste ensayo.  Pero si tiene una mente abierta y le interesa leer una interpretación de los verdaderos significados e implicaciones del Episodio I, entonces siga leyendo. 

Dualidad y Simbiosis
"La dualidad es uno de los temas principales del filme” comentó George Lucas en una entrevista.  La dualidad es la cualidad de tener dos partes o dos lados.  Es evidente que la dualidad es de hecho un tema prominente en el subtexto de toda la Saga de Star Wars. Puede verse en el lado de la luz y el lado oscuro de La Fuerza, en el conflicto entre el gigante Imperio contra la pequeña Alianza Rebelde y en la relación entre la tecnología y la humanidad.  Pero La Amenaza Fantasma  explora la dualidad mucho más profundamente y con más claridad que los episodios previos.

Puede existir una dualidad interna en una misma persona, al igual que una externa entre dos personas, dos grupos o dos conceptos que conforman un todo.  La simbiosis es otra forma de dualidad entre dos personas o grupos, especialmente cuando las dos partes son dependientes una de la otra para beneficiarse mutuamente.  Hay una gran variedad de dualidad y simbiosis evidenciada en los personajes y elementos de la trama en La Amenaza Fantasma

Las Tres Dualidades
El ejemplo más importante de dualidad en la película está en Anakin Skywalker.  Lo interesante es que sólo uno de sus dos lados se manifiesta en el Episodio I, pero sin embargo, su eventual dualidad es intensamente palpable.  La audiencia que sabe que Anakin se convertirá en Darth Vader no dejará de pensar acerca de su futuro mientras ve a ese niño inocente.  El conocimiento del público que ve la cinta arroja un tono siniestro y trágico a toda la película.  Imagínense que diferente sería todo si vieran La Amenaza Fantasma sin ningún conocimiento previo del universo de Star Wars…  Aún podrían deducir, gracias a los comentarios del Consejo Jedi y una que otra pista aquí y allá, que Anakin podría volverse “malo” pero la película ciertamente se sentiría mucho más ligera y relajada si la vieran sin la imagen tenebrosa de Darth Vader revoloteando en su cerebro.

Anakin representa el lado extremo del bien y el lado extremo del mal, ambos unidos en uno.  En un nivel su postura es la inocencia que todos poseen cuando niños, incluso los criminales, asesinos y dictadores.  Anakin encarna todo el potencial para el bien y el mal que todos poseemos, potenciales cuya realización depende de las elecciones que hagamos en la vida.  Pero Anakin es mucho más complejo que eso, después de todo él es el elegido que traerá balance a La Fuerza, así que hay muchos aspectos de su dualidad que son únicos.  Su conteo de midi-clorians, su crianza en Tatooine y su condición de esclavo liberado influenciará su relación con el mundo que le rodea de muchas maneras que exploraré un poco más adelante.  

Como contraparte a la dualidad de Anakin, la película presenta otros casos importantes de dualidad dentro de una persona.  Apropiadamente, son dos.  Ambas son personas con las que Anakin tendrá una relación cercana en el futuro: una de ellas será su esposa y la otra será su Maestro. 

La dualidad de La Reina Amidala es aparente: Es a la vez la fría monarca y la compasiva dama de compañía Padmé. Mientras que Anakin representa la dualidad del bien y el mal, Amidala demuestra el ser interno contra el ser externo y la emoción contra el protocolo social.

Amidala depende de su posición como reina para resolver los problemas que enfrenta cuando la Federación de Comercio invade a Naboo.  Ella ha sacrificado voluntariamente su individualidad a la pompa y circunstancia que dicta la tradición de Naboo, confiada en que su adhesión a las costumbres la convertirán en una líder fuerte.  Pero cuando su petición al Senado resulta inefectiva, Amidala es forzada a enfrentar las limitaciones de su posición.  No es suficiente ser sólo una Reina, para encontrar la solución, debe mirar dentro de si misma y ser ella misma.

Su personalidad como Padmé es básicamente un disfraz que Amidala adopta por razones de seguridad.  Luego descubrimos (probablemente al mismo tiempo que Amidala) que lo opuesto es lo real: el rostro pintado y los cambiantes vestidos ceremoniales son el verdadero disfraz, la verdadera “medida de seguridad” y es Padmé la que representa quién es ella en realidad.

Después que ella toma la decisión de regresar a Naboo, las dos mitades de la personalidad de Amidala se funden en una sola.  Ahora ella combina su compasión y su rebeldía como Padmé con su autoridad y seguridad como reina. En la reunión con el líder de los Gungans, Boss Nass, Amidala se “deshace” del rostro pintado y de la identidad secreta para poder actuar como reina bajo sus propios términos.  Harta de la política y la duplicidad de La República, Amidala no necesita más señuelos y ceremonias pomposas (que eran sus propios trucos para confundir)  Su viaje a Coruscant le enseñó a la Reina el valor de ser fiel a sus convicciones personales y ser honesta con aquellos que la rodean.  Ella ha visto que la república “ya no funciona” y está determinada a convertirse en un mejor líder que esos políticos rastreros, como por ejemplo, su propio Senador. 

Lo que nos trae a Palpatine, la otra figura de dualidad importánte en contraste con Anakin.  El Senador de Naboo es un Señor Oscuro de los Sith y se hace llamar Darth Sidious. La audiencia lo conoce por un tercer nombre, el que será su futuro título: Emperador. Y también podría llamársele, sin temor a estar equivocados, La Amenaza Fantasma. Cualquiera que sea su verdadero nombre, Palpatine es un hombre lleno de maldad y vileza y el Episodio I nos muestra las raíces de su corrupto ascenso al poder.

Palpatine es un maestro de la confabulación y la duplicidad.  Su meta es lograr que los Sith acaben con los Jedi y tomen el control de la galaxia.  El sabe que no puede esperar lograr su toma de posesión abiertamente y por la fuerza bruta (especialmente si sólo pueden haber dos Sith a la vez) pero está convencido que pude lograrlo mediante el engaño.  Palpatine eligió jugar el juego de la política para alcanzar sus oscuros propósitos.  Ha cultivado una imagen creíble como Senador, una posición que podría utilizarse para lograr el puesto de Canciller Supremo y desde allí, podría gradualmente someter a La República a su propio imperio fascista.  Y nosotros sabemos que lo logrará.

En la misma tradición de tantos jefes criminales y tiranos, Palpatine tiene al parecer una amplia red de agentes y subordinados haciendo el trabajo sucio por él, de esa forma, los Sith se mantendrían invisibles y Palpatine tendría las manos limpias. Cuando debe interactuar directamente con sus asociados, ellos lo llaman Darth Sidious, pero irónicamente, ése “disfraz” que lo oculta es en realidad su verdadero ser.

Sidious forma una alianza con los imbéciles representantes de la Federación de Comercio, que piensan que su agresión hacia Naboo les traerá grandes ganancias.  Pero Sidious en realidad los está utilizando como peones en un plan elaborado para lograr que lo elijan Canciller.  Él orquestó el bloqueo contra Naboo y, al mismo tiempo, fabricó la resistencia burocrática en el Senado para alargar los procedimientos para tomar acciones contra la Federación de Comercio.  Está haciendo que ambos lados peleen entre ellos y sacrificando el bienestar del pueblo de Naboo sólo para provocar resentimiento contra el inocente Canciller Valorum y despertar simpatía hacia Naboo, lo que aumentaría considerablemente su popularidad en las próximas elecciones.

Cuando la Federación de Comercio es vencida y vemos esa gran celebración por la paz en Naboo, pareciera que los buenos ganaron… pero en realidad el villano fue el verdadero encedor.  Es cierto, perdió a su aprendiz, pero encontrar otro no le resultará problemático.  De hecho, ya sabemos que lo hará. 

Siempre dos, son...
Volveré a la relación entre Anakin, Amidala y Palpatine luego, pero ahora, veamos algunos de los casos de dualidad entre otros personajes de La Amenaza Fantasma.  Primero, tenemos a Qui-Gon Jinn y a Obi-Wan Kenobi.  Podemos ver que la relación entre maestro y aprendiz es una muy íntima, basada en el respeto mutuo y la confianza.  Obi-Wan es un leal y obediente Padawan en general, pero hay momentos en los que no está de acuerdo con su Maestro. 

La mayor fuente de fricción entre ellos es la naturaleza rebelde e independiente de Qui-Gon, cosa que siempre lo pone en desacuerdo con el Consejo Jedi.  Obi-Wan cree en adherirse a las normas ortodoxas de los Jedi y no teme criticar a su Maestro por sus puntos de vista liberales. Qui-Gon está mas conectado con “La Fuerza viviente” del aquí y el ahora que la mayoría de los Jedi, lo que lo hace ser más impulsivo y más propenso a hacer lo que mejor le parece.  Sus discusiones nos muestran que hay algún tipo de desacuerdo entre las filas de los Jedi e introduce la posibilidad de que el pensamiento convencional Jedi en lo que respecta a ciertas cosas, podría ser cuestionado e incluso errado.

Al final de La Amenaza Fantasma, Obi-Wan ha perdido a Qui-Gon y se ha convertido en todo un caballero Jedi por su propio medio.  Pero más allá de eso, Lucas nos dice que “para el final del filme, él se ha convertido en Qui-Gon, adoptando su personalidad rebelde y sus responsabilidades” Ya veremos, cuando les hable del Episodio II, cuánto ha resuelto Obi-Wan la dualidad que previamente existía entre él y su Maestro.

El siguiente y muy importánte dúo de la película es el negativo del compuesto por Obi-Wan y Qui-Gon: Darth Sidious y Darth Maul, los Oscuros Señores del Sith. Ellos también son maestro y aprendiz, pero al contrario de las filas de los Jedi, que se cuentan por los miles, estos dos Señores del Sith son todo lo que componen su orden.  (En el Episodio V de éste ensayo, abordaré el tema de por qué sólo pueden ser dos Sith a la vez) 

No aprendemos mucho acerca de la relación entre Sidious y Maul, pero podemos ver que se complementan el uno al otro como el ying y el yang. Maul es el salvaje silencioso, siempre listo para la acción y el ataque, mientras que Sidious es el calculador y calmado conspirador, elaborando planes desde las sombras.  El aprendiz hace el trabajo sucio por el maestro, quien se mantiene escondido en otro lugar.  Ésta podría ser una táctica necesaria para asegurar la supervivencia de los Sith, parecido a como un presidente y un vice-presidente tratan de mantenerse separados, para que no los puedan matar a los dos a la vez.

La muerte de Maul deja un vacío que inevitablemente nos hace pensar en el hecho que Anakin eventualmente llenará la vacante de aprendiz de Sith.  Anakin no será el sucesor inmediato de Maul, porque su transformación y caída no se dará hasta el Episodio III y alguien debe ser el antagonista en el Episodio II, pero el presagio de Vader está allí, en la ausencia de Maul y nosotros sabemos que Palpatine ya debe tener al joven Skywalker en la mira como potencial candidato.

Anakin inicia relaciones de dualidad con tres personas clave en La Amenaza Fantasma: Obi-Wan, su nuevo Maestro; Amidala, su futuro amor y Palpatine, su futuro Maestro Sith.  Es cierto que Anakin apenas acaba de conocerlos a todos para el momento en que ruedan los créditos finales, pero su conexión con cada una de esas personas se desarrollara para formar el quid de las siguientes dos películas. 

Círculos Simbiontes
La simbiosis entre dos grupos es un motivo frecuente durante La Amenaza Fantasma.  En dos oportunidades, la palabra “simbionte” es dicha en el diálogo: Obi-Wan señala el círculo simbiótico entre el pueblo de Naboo y los Gungans y Qui-Gon explica que los midi-clorians son simbiontes con todas las formas de vida.

Adicionalmente, existe una simbiosis entre los Jedi y La República, entre los Sith y la Federación de Comercio y entre el Senado y los sistemas que lo conforman.  En todos estos casos, cada uno depende del otro para ayudarse si quieren prosperar y alcanzar sus metas.  Pero claro, la cooperación que encontramos en estas simbiosis no es siempre armoniosa. 

El pueblo de Naboo y los Gungans son dos razas inteligentes que comparten el planeta, pero han construido una muralla de prejuicios y separatismo entre ellos.  Cada grupo ni se molesta en pensar en la existencia del otro, ni siquiera cuando una amenaza externa pone en peligro el planeta entero.  Es sólo cuando se dan cuenta que dependen el uno del otro y unen sus fuerzas que logran recuperar su libertad.

Los Jedi y La República han estado trabajando juntos por mil generaciones para preservar la paz y la justicia en la galaxia.  Esa simbiosis representa un balance entre las leyes de la política (representadas por el Senado Galáctico) y las leyes de la naturaleza (reveladas a través de La Fuerza)  Estas dos series de leyes no siempre van a estar de acuerdo y una siempre va a dominar sobre la otra.  Los Jedi parecieran haberse vuelto complacientes y consecuentes a la voluntad de La República, necesitando de la aprobación del Senado antes de poder tomar algún tipo de acción seria.  Palpatine se aprovechará de éste desbalance para conseguir la casi completa erradicación de la Orden.
 
Los Sith y la Federación de Comercio tienen una relación simbiótica engañosa y egoísta.  Palpatine depende de los Nemodianos (que no son muy brillantes que digamos) para ser la entidad pública que le ayude a ejecutar sus planes, y aparentemente, la codiciosa Federación está bajo la impresión de que su beneficio será bastante alto económicamente gracias al trato acordado con los Sith… Pero está claro que Palpatine nunca tuvo la intención de recompensarlos por su ayuda.  Nute Gunray y sus secuaces son eventualmente enjuiciados mientras que, no muy lejos de allí, el Canciller Palpatine se hincha de orgullo en su nueva oficina.  Él utilizo a la federación de Comercio para cumplir sus propios propósitos y luego la arrojó a los perros.  La traición de Palpatine contra sus “socios” es un presagio de lo que hará con La República y con los Jedi. 

La simbiosis entre La República y los sistemas que la conforman es uno de los temas de mayor alcance en La Amenaza Fantasma.  Existe una dicotomía establecida entre los mundos que son de La República y los mundos que no lo son, en los linderos exteriores.  Los sistemas “republicanos” poseen los derechos de paz y libertad garantizados, además de gozar de la protección de los Jedi, mientras que los planetas que conforman  los linderos exteriores no.  Los Jedi están muy conscientes de los casos de esclavitud y otras injusticias perpetradas en los linderos de la galaxia, pero no están dentro de su jurisdicción.  Se supone que los Jedi siguen el camino de La Fuerza, pero La Fuerza no obedece límites políticos, pues representa el bien universal.  El respeto de Qui-Gon por la voluntad La Fuerza por encima de la voluntad de La República es lo que le mereció su fama de “rebelde” y “temerario” y serán esas tendencias las que prevalecerán en el antiguo esclavo Anakin cuando se convierta en Jedi y ese conflicto sobre los principios de su Orden jugará una parte importante en su caída al Lado Oscuro. 

En realidad, Naboo es un mundo atrapado en el medio del espectro… es mitad miembro de La República y mitad no.  Está cerca de Tatooine, así que se podría decir que está en una región más alejada de su alcance.  Sólo la gente de Naboo que pertenece al reino de Amidala tienen representación en el Senado; los Gungans no tienen conección alguna con éste y ciertamente el Senador Palpatine no habla en nombre de ellos.  En Coruscant, Amidala descubre que la membresía de Naboo como parte del sistema no significa nada para ella, ya que el Senado no piensa ayudar a su planeta invadido.  La República es una ilusión vacía, desprovista de las nobles virtudes que aparenta poseer en su exterior, igual que el Senador Palpatine.

Para subrayar todos los círculos simbiontes representados en La Amenaza Fantasma, la película está llena de imágenes simbólicas de círculos.  En todos los lugares importantes de reunión, donde se hacen las peticiones de ayuda, los miembros del grupo están sentados en círculos: la corte de Amidala en Theed, la corte de Boss Nass en Otho Gunga, la cámara del Concejo Jedi, el gigantesco domo del Senado de La República e incluso la humilde mesa en donde conversan Ankin, su madre y sus nuevos amigos en su hogar de Tatooine. Incluso las naves de batalla de La Federación de Comercio tienen forma circular.  Por si fuera poco, toda la trama sigue un patrón circular también: comenzamos en Naboo, luego damos un paseo por los planetas más bajos en la cadena alimenticia, pasando por los más altos y terminamos en Naboo de nuevo. 

La Situación Se Ha Vuelto Más Complicada.
Bueno, ahora que ya hemos delineado todas estas diferentes dualidades y relaciones simbióticas, miremos un poco más de cerca y veamos cómo encajan y se entremezclan durante el transcurso de la película.  Recuerden que Anakin, Amidala y Palpatine son las tres figuras primarias de dualidad en La Amenaza Fantasma y consideren las relaciones que se desarrollan entre ellos.  Sería de utilidad pensar en Amidala y Palpatine como polos opuestos, con Anakin balanceándose en el medio de ellos. 

Al comienzo de la cinta, Palpatine se está comunicando con Amidala vía holograma.  Ambos son líderes de Naboo, pero están distanciados tanto física como filosóficamente.  El holograma de Palpatine nos recuerda al holograma de Darth Sidious que apareció en la escena anterior, señalando sutilmente que ambos son la misma persona (y los fantasmales hologramas también simbolizan el hecho que Palpatine/Sidious es la amenaza “fantasma” a la que hace referencial el título del filme)  Adecuadamente, las primeras palabras de Palpatine hacia Amidala en esta escena son mentiras.  Su transmisión falla, se distorsiona el audio y sus palabras se vuelven ininteligibles, como demostrando su falsedad. 

Luego que los Jedi rescatan a Amidala y a su séquito cuando los llevaban hacia los campos de prisioneros, ella acepta la oferta de Qui-Gon (estando ya en su disfraz de Padmé, mediante una señal de consentimiento) de acompañarlo a Coruscant.  De esa forma, el viaje de Amidala hacia Palpatine se convierte en el motivo principal de la película.  Palpatine no quiere que ella lo haga, claro, quiere que firme el tratado y se quede en Naboo, donde no pueda interferir con sus maquinaciones.

También podría interpretarse la película diciendo que La Fuerza tampoco quiere que Amidala llegue a Coruscant. Veamos: si confiamos en los Jedi y su filosofía de que nada ocurre por accidente, entonces existe una razón por la cual la Nave Real tenía que parar en Tatooine.  Es como si La Fuerza supiera que había algo extraño entre Amidala y Palpatine que debía que resolverse, ¿cierto? así que se manifestó y arrojó a Anakin Skywalker en la olla. 

Qui-Gon es el responsable de llevar a Anakin ante los Jedi, pero Amidala recibe el crédito de haber hecho el primer contacto con el joven Skywalker.  Anakin y Amidala parecen formar un vínculo inmediato (sí, el antiguo y proverbial “amor a primera vista” aún y cuando probablemente ninguno de los dos se han dado cuanta de ello todavía) "¿Eres un ángel?” le pregunta él… Vaya, pues que galán el muchachito, ¿no?  Lo interesante es que Qui-Gon ignora por completo a Anakin la primera vez que lo ve en la tienda de Watto y es sólo porque el niño prácticamente se va corriendo detrás de Padmé que el Maestro Jedi lo nota de verdad. 

Anakin también está simbólicamente conectado a los soles gemelos de Tatooine.  Los fans mas acérrimos de Star Wars conocen o están familiarizados con los primeros borradores de Lucas para el Episodio IV, donde citaba una profecía escrita en el llamado “Diario de los Whills” que dice: “… Y en la época de mayor desesperanza llegará un salvador y será conocido como EL HIJO DE LOS SOLES”  Esta podría o no ser parte de la fulana profecía del elegido que traerá balance a La Fuerza… quien sabe, pero curiosamente, en la celebración en Coruscan, al final de la edición especial de El Retorno del Jedi, puede escucharse una voz muy baja y débil gritando: “¡El Hijo de los Soles! ¡El Hijo de los Soles!”… Interpreten eso como ustedes quieran.  Pero no sólo es Anakin el “Hijo de Los Soles” el joven Skywalker es en sí mismo un sol, en cuanto a su potencial con La Fuerza, que brilla con un poder aún no alcanzado.

Cuando la ya reparada nave resume su viaje hacia Coruscant, Anakin siente frío mientras se aleja de los soles de Tatooine, en parte porque, como le dice Padmé “El espacio es frío” pero tal vez también en parte porque siente una especie de premonición de que ha comenzado su viaje hacia un destino oscuro.  Padmé trata de consolarlo y comparte un agridulce momento con él.  “Muchas cosas cambiarán cuando lleguemos a la capital, Ani” le dice.  Ella se da cuenta que su verdadera identidad le va a impedir continuar su amistad con Anakin y se puede notar cómo lamenta el hecho que su dualidad la oblige a tomar decisiones entre su vida personal y su rol público como reina. 

Cuando la nave real llega finalmente a Coruscant vemos que es avanzada la tarde y el sol se ve brillante.  Esto simboliza la llegada de Anakin Skywalker.  Las tomas de ángulos bajos durante la conversación con el Canciller Valorum y Palpatine en la plataforma de aterrizaje nos dicen que consideremos la escena desde el punto de vista de Anakin. Al final, él será la persona más importante desembarcando de la nave (especialmente para Palpatine) pero ahora es totalmente ignorado.  Padmé le sonríe y Qui-Gon le coloca un brazo sobre los hombros, lo que demuestra que ellos son los únicos que reconocen su valor.  Él es El Elegido, el Hijo De Los Soles… pero para el establecimiento político de La República él es sólo un niño insignificante proveniente de un pobre y desolado planeta en los linderos exteriores… nadie importante. 

Es especialmente significativo que Jar Jar Binks también sea ignorado junto a Anakin.  Palpatine sabe quienes son los Gungans y debe darse cuenta lo inusual que es ver a uno en Coruscant, por lo que el acto diplomático correspondiente sería darle la bienvenida a la capital, pero Palpatine ni siquiera lo mira.  Anakin y Jar Jar representan a los desamparados, los que están más allá de las preocupaciones de La República… la clase baja.

Ahora regresemos a la muy importante relación que se desarrolla en el trasfondo de todo esto: Amidala y Palpatine, que finalmente se ven cara a cara.  Es verdaderamente intrigante lo mucho que se necesitan.  Amidala necesita que su Senador convenza a La República de ayudar a Naboo, mientras que Palpatine necesita que ella firme el tratado y consienta la invasión de la Federación de Comercio.  Ninguno de los dos tiene éxito en obtener favores del otro, así que, al final, ambos adoptan soluciones alternativas. 

Palpatine se da cuenta que Amidala es mucho más voluntariosa y decidida de lo que pensaba y que no va a rendirse ante la Federación de Comercio sin pelear.  Así que, en lugar de seguir dependiendo de la firma del tratado y de retrasar los procedimientos políticos en el Senado, la manipula para que pida un voto de “no-confianza” para el Canciller Valorum, que era el objetivo final de Palpatine de todas formas. Necesitaba sacar a Valorum del camino para poder tomar control de La República, sin importar como.

Amidala no tiene idea de las maquinaciones de Palpatine, pero definitivamente se da cuenta que el Senado está lleno de farsas.  Su fe en La República ha sido quebrada y ya no confía ciegamente en su Senador… pero aún no ha decidido cuál será su siguiente paso. 

Mientras tanto, Anakin se enfrenta a un rechazo muy similar al que sufrió Amidala.  El Consejo Jedi lo examina para determinar si puede y debe ser entrenado para ser un Jedi, como lo solicitó Qui-Gon.  La escena ocurre al atardecer, donde vemos que el sol de Coruscant forma una bola de fuego gigante detrás de Anakin que se refleja directamente en los ojos de Joda y Mace Windu.  Claramente eso simboliza como el inmenso y aún no explorado poder de Anakin ciega al Consejo Jedi.  Luego de la prueba, vemos como el sol se oculta en el horizonte y el atardecer se arroja sobre Coruscant.  Esto es una premonición acerca de la decisión final del Consejo respecto a Anakin, pero representa mucho más que eso.  Estamos viendo el sol ocultarse en La Antigua República, figurativa y literalmente… sus días de gloria han terminado y la oscuridad está a punto de llegar. 

En la siguiente escena, recibimos la noticia de que Palpatine ha sido nominado como sucesor del Canciller Valorum.  Ahora está a sólo un paso de su meta y La República está a un paso del colapso.  Pero Amidala no se deja engañar.  La idea de Palpatine como Canciller no la anima de ninguna manera.  Por la expresión de su rostro, pareciera que la idea incluso le disgusta.  La República es irrelevante para ella ahora, sin importar quién esté a cargo.  Con un poco de inspiración de Jar Jar, decide regresar a Naboo y lidiar con la crisis bajo sus propios términos. 

Regresamos entonces al Consejo Jedi, donde el cielo que puede verse por las enormes ventanas muestra la oscuridad de la noche.  La decisión del Consejo es que Anakin no será entrenado bajo el pretexto de que es muy viejo y hay mucha ira y miedo dentro de él.  Pero el Consejo parece estar sufriendo de miedos por su cuenta.  Anakin personifica todas esas cosas que los Jedi temen más que a nada: lo desconocido, lo indomable, el mundo más allá de su control. 

Viniendo de un pequeño planeta de los linderos exteriores, fuera de La República y mas allá de la zona de jurisdicción de los Jedi, Anakin representa esa vergüenza que ellos sienten por permitir que los seres que viven en los sistemas sin ley ni control de La República sufran.  Siendo la forma de vida con la mayor concentración de midiclorians que se ha visto, criado en un ambiente emocional y de condiciones de vida difíciles, Anakin representa el potencial ignorado de esos sistemas, que podrían volverse más poderosos que La República y que los mismos Jedi.  Anakin obliga al Consejo a enfrentar la realidad: los Jedi no tienen un monopolio sobre La Fuerza.  Él es todo aquello que los Jedi preferirían ignorar, encerrar bajo llave y luego olvidar.  Si consideramos todo esto, no debería sorprendernos que el Consejo inicialmente se negara a aceptar al chico como parte de su Orden. 

Pero el destino de Anakin se determinará luego, ya que Amidala y los Jedi regresan a Naboo.  En el proceso de formar una alianza con los Gungans, Amidala se despoja de su doble identidad y deja que su verdadero ser salga para manejar la situación.  Al mismo tiempo, Palpatine utiliza su “plan B” ya que no logró que la reina firmara el tratado, pero al final ella logra rescatar a Naboo de las garras de la Federación de Comercio.  Por supuesto esa victoria se debe, en gran medida, a la inesperada asistencia de Anakin.  Aquí, nuevamente vemos como La Fuerza interviene en el conflicto entre Amidala y Palpatine colocando al “elegido” en la ecuación. 

Dense cuenta de las diferentes maneras en que Amidala y Palpatine encuentran soluciones cuando son confrontados con problemas difíciles.  Amidala triunfa despojándose de su dualidad (su disfraz) y eligiendo ser ella misma.  Palpatine, logra su meta adoptando su dualidad (sumergiéndose más en su saco de mentiras y engaños) Ambos requieren ayuda externa y cooperación, pero mientras Amidala tiene la honesta amistad de los Jedi, los Gungans y de Anakin, Palpatine usa y traiciona a su reina y a la Federación de Comercio, ninguno de los cuales se da cuenta que lo que han estado haciendo lo beneficia.   

La dualidad de Amidala se resuelve hacia el final de la película, pero la de Palpatine se mantiene intacta.  Sabemos que eso cambiará cuando finalmente se convierta en el Emperador, entonces sus dos mitades, Palpatine y Sidious se unan en una.  La dualidad de Anakin está a aún por manifestarse.  Su destino como Darth Vader eventualmente se desarrollará, y al final, luego que Luke, lo salve, Anakin regresará a su antiguo estado de unidad. 

Para finalizar ésta sección, voy a revelarles el simbolismo más cool de la película.  La gran tragedia que ocurre en La Amenaza Fantasma es el colapso de La República.  Si, esto sucede en la película, pero puedes perdértelo fácilmente… porque ocurre fuera de la pantalla.  Ese evento, es la elección de Palpatine como Canciller de La República.  No se nos muestra cuando sucede, pero podemos verlo simbólicamente durante la batalla en Naboo. 

La destrucción de la nave de control de droides de la Federación de Comercio simboliza la toma de poder sobre La República de Palpatine.  Se que puede sonar loco, pero sigan leyendo. 

Ambos eventos ocurren más o menos al mismo tiempo.  Anakin utiliza de manera inocente el lado bueno de La Fuerza para infiltrar la fortaleza enemiga sin siquiera intentarlo.  Palpatine utiliza engaños y conspiración, además del lado oscuro de La Fuerza, para asumir autoridad suprema sobre La República atacándola desde dentro.  Anakin destruye accidentalmente la nave de batalla con varios torpedos dirigidos a su reactor principal.  Palpatine destruye intencionalmente a la República con torpedos dirigidos al Canciller Valorum y convirtiéndose en el sucesor más atractivo para ocupar el cargo.  Con su nave de comando destruida, los droides colapsan sin vida… es una victoria jubilosa para los chicos buenos, pero superficialmente, en un nivel más profundo, esos droides rotos representan a todos los mundos libres de La República, que acaban de caer a la tiranía como resultado directo de una elección que ocurrió muy lejos por allá en Coruscant.  Nadie, excepto Palpatine lo sabe aún, pero La República ya está muerta. 

Aquí concluye el análisis sobre el simbolismo, la dualidad y la simbiosis de La Amenaza Fantasma.  Probablemente algunos de los significados que he identificado son cosas que George Lucas no había imaginado y seguramente hay muchas cosas más que están allí pero que no vi.   Pero lo que en verdad espero es por lo menos haberles dado una perspectiva fresca en cuanto a la profundidad y complejidad del Episodio I 

Y ya es suficiente de alabanzas de mi parte acerca de lo fantástica que es ésta película.  Entiendo que existen aquellos que piensan que la película apesta…

Es hora de que me enfrente a ellos.

¡Vamos allá!

Aquí termina el Episodio II de éste ensayo.  La próxima semana se publicará el Episodio  IV: Nos Aplastarán, Nos Cortarán En Pequeños Pedazos y Nos Enviarán Al Olvido. ¡No se lo pierdan!

martes, 24 de agosto de 2010

II. Una Era Más Civilizada (Final)



La decisión de Amidala de regresar a Naboo y pelear por su pueblo tiene repercusiones para el Consejo Jedi, que envía a Qui-Gon y a Obi-Wan a escoltarla de regreso a casa bajo órdenes estrictas de no ayudarla en su lucha contra la Federación de Comercio, sólo deben protegerla e investigar quién es ese “guerrero oscuro” que los atacó en Tatooine.

Aparentemente, al Consejo Jedi no le importa la invasión a Naboo. Es más, sabemos que ellos podrían enviar un par de docenas de Jedi para aniquilar al ejército androide invasor y arrestar al Virrey de los Neimodianos sin problema; pero no están dispuestos a intervenir sin aprobación del Senado. El interés del Consejo en lo que a la situación de Naboo se refiere, es totalmente personal: descubrir si en verdad los Sith han regresado. Si Darth Maul no se hubiera revelado ante Qui-Gon en Tatooine, probablemente ni se hubieran preocupado por el resultado de lo que Amidala pensaba hacer.

Si ésta es la manera en la que los Jedi lidian con la injusticia en la galaxia, entonces no debería sorprendernos que un Maestro Jedi con tanta compasión como Qui-Gon Jinn sea visto como un rebelde. Y sorprende menos aún el hecho de saber que los Jedi estaban a pocos pasos de una caída monumental que casi les costaría su erradicación total.

Así que al final, volvemos al lugar donde todo comenzó. Con la ayuda de Jar Jar, la Reina Amidala forma una alianza con los Gungans. En el proceso, ella revela que había estado disfrazada como la dama de compañía Padmé todo este tiempo. Así que, por lo que queda de película, las dos mitades de Amidala se unen en una y como resultado, ella se convierte en una persona mucho más fuerte.

Ahora el escenario está listo para la batalla final. Lucas parece estar decidido a aumentar la tensión de las películas con cada secuencia de “batalla final”, a saber: Una Nueva Esperanza contaba con el único escenario de la batalla en la Estrella de la Muerte, El Imperio Contraataca tenía a Luke luchando contra Vader mientras sus amigos escapaban de Cloud City y en El Retorno del Jedi teníamos la épica batalla de Endor peleada en tres frentes a la vez. Así que en La Amenaza Fantasma la cosa no podía ser de otra manera… ¡Cuatro conflictos simultáneos en Naboo! Los Gungans contra el ejército androide, el ataque en el espacio contra la nave de batalla de la Federación de Comercio, el ataque de Amidala para intentar capturar al Virrey dentro del palacio y el combate de sables láser entre los Jedi y Darth Maul.

Esas son bastantes peleas y todas están orquestadas y editadas a la perfección. La batalla de los Gungans es increíble, porque fue una de las primeras secuencias creadas casi completamente por computadora (una novedad en ese entonces) y parece como si en verdad hubieran filmado todo en un campo con miles de Gungans y miles de androides de batalla reales. Las escenas de Anakin y Amidala son grandiosas porque ambos muestran que pueden pelear bien, a pesar de su juventud e inexperiencia. Pero por supuesto, la atracción principal entre la cuadrícula de batallas de Naboo es sin lugar a dudas la batalla de sables láser.

Incluso las personas que odiaron La Amenaza Fantasma con pasión usualmente admiten que la batalla final con los sables láser es excelente. Las puertas del hangar se abren, se escucha la fantástica fanfarria del tema “Duel of the Fates” de John Williams, nos aferramos a nuestros asientos y Darth Maul se quita su capucha para revelar su rostro lleno de odio. ¡Aquí fue! Empezó lo bueno. Esa entrada de Maul va a ser recordada como una de las mejores del cine moderno. Los tres combatientes se toman un momento para despojarse de sus túnicas y comienza el gran combate entre los Jedi y los Sith.

Es la primera vez que vemos un sable láser doble. Es la primera vez que vemos un combate entre tres. Es la primera vez que vemos a un Jedi saltar de forma sobrehumana en medio de una pelea. Es la primera vez que vemos una batalla de sables láser tan rápida e intensa. No hay necesidad de describirla verbalmente, solo basta decir que es brutal.

El momento más intenso de la pelea llega cuando los combatientes son separados por unas puertas de rayos de electrón en el pasillo del generador de poder. El silencio abrupto y la calma de la escena es absolutamente asombrosa y nos enseña un poco acerca de el estado mental y la personalidad de cada uno de los tres guerreros. Obi-Wan mira impaciente el pasillo, furioso por haber sido separado de su Maestro. Darth Maul se pasea de un lado a otro como un león enjaulado listo para atacar con una mueca en su rostro tatuado. Pero Qui-Gon se calma. Se pone de rodillas, baja la guardia y comienza a meditar, sacando su fuerza de su calma interior y no de su ira.

Desafortunadamente, la meditación no le otorga a Qui-Gon la fuerza suficiente para ganar. Luego de que la puerta se abre y la batalla continúa, Maul se las arregla para sacarlo de balance y atraviesa al Maestro Jedi con su sable láser. Cargado de emociones, Obi-Wan ataca a Maul con una fuerza impresionante, peleando el doble de rápido y con más intensidad que antes. Al final, por dejarse dominar por la ira, pierde el control y es derribado, cayendo al agujero del reactor y logrando sostenerse a una saliente en el último instante. Es en ese punto, que Obi-Wan se calma, deja a un lado la rabia y concentrándose en el sable láser de su Maestro caído se las arregla para saltar y vencer a su enemigo cortándolo en dos… y listo.

Obi-Wan acepta la petición de su moribundo Maestro, que le pide que entrene a Anakin. El Consejo Jedi le otorga el rango de Caballero Jedi y, no sin sus reservas, deciden permitir que el chico sea su Padawan. Todas las piezas están ahora en su lugar. Palpatine es electo Canciller y así comienza su plan definitivo para tomar el poder total de la República.

Y así es como Anakin se convirtió en el aprendiz de Obi-Wan. ¡Que venga el Episodio II!

Éstas son las razones por las que creo que La Amenaza Fantasma es una gran película. Me dio todo lo que quería: Mi lección de historia, acción y aventura, sorpresas (y muchas) además de ser visualmente grandiosa. Éste filme es un excelente inicio para la Saga de Star Wars y todavía faltan dos más que son aún mejores.

Por Dios señores, ¿Cómo puede no gustarles?

Este es el final del Episodio II de éste ensayo, el episodio III "Hay Algo Más, Algo Elusivo" será publicado el próximo Lunes 30 de Agosto

lunes, 16 de agosto de 2010

II. Una Era Más Civilizada

“¡Evidente, tu opinión es!”

— Yoda,
La Amenaza Fantasma.

Así que, a las 9:00 PM de una noche de Mayo de 1999, por fin pude ver la bendita película que pase tanto tiempo esperando ver.  Éramos un grupo grande, mis amigos de toda la vida, con los que hablaba de la Trilogía Original y sus hermanos mayores, que si las vieron en el cine cuando salieron originalmente.  Todos estábamos a la espera y disfrutábamos del espectáculo de la fila para entrar: Personas disfrazadas, peleas con “sables láser” mujeres con el peinado de Leia… la atmosfera era increíble.  Dentro de la sala, se sentía la electricidad… y de repente, la película empezó.

¿Fueron mis expectativas recompensadas? ¿Se redimió George Lucas luego de su roce con el Lado Oscuro del Episodio VI? ¡Claro que sí! Desde que vi la veloz entrada en la pantalla del Crucero de La República en el que iban los Caballeros Jedi, estaba enganchado. Justo antes del comienzo de la carrera de vainas, salí de mi trance y recordé todas las críticas previas que decían que la película era mala, y me pregunté en ese instante si había visto hasta el momento algo que no me gustara… “Nop, nada” fue mi respuesta y volví a concentrarme en el caluroso desierto de Tatooine.

Luego que los créditos empezaron a salir, las luces se encendieron y volteé a ver al amigo que tenía al lado lleno de emoción.  Acababa de ver 133 minutos de magia pura.  “Excelente” dije finalmente y luego pensé: “¿Qué demonios estaban pensando los críticos?” 

Vi La Amenaza Fantasma un total de 10 veces antes que la quitaran de cartelera.  Nunca la sentí tan perfecta como esa primera vez, pero aun la amaba como un loco.  Incluso películas que considero artísticamente superiores, como La Lista de Schindler o Seven  no me atraparon al mismo nivel visceral y emocional que La Amenaza Fantasma.  Tal vez sea imposible dar una razón lógica para explicar mi afecto por ésta Ópera Espacial tonta, pero lo intentaré. 

Lo Que Siempre Había Soñado.

Déjenme comenzar explicando cuales eran mis expectativas cuando entré a la sala de cine el día del estreno.  Había un millón de cosas que quería ver en el Episodio I, pero las más importantes se dividen en tres categorías básicas:

Primero y principal, quería una buena y sólida lección de historia.  Uno de los elementos más intrigantes de Star Wars siempre ha sido las historias de esos eventos importantes que se mencionaron en la Trilogía Original, pero que no se revelaron totalmente.  ¿Cómo logró el Emperador derrocar La República? ¿Cómo eran los Jedi en aquel entonces y cómo fueron exterminados? ¿Cómo era Anakin Skywalker cuando era un simple estudiante y qué lo hizo convertirse al Lado Oscuro? ¿Fue culpa de Obi-Wan? ¿Quién era la madre de Luke y Leia y cómo logró mantener a los niños escondidos de Darth Vader? Y ¿Qué diablos fueron las Guerras Clónicas?  La Amenaza Fantasma comenzaría a contestar estas preguntas y para cualquier verdadero fanático de Star Wars, esa idea era poderosamente emocionante. 

En segundo lugar, y esto era perfectamente obvio, quería mucha acción, emoción y efectos visuales extraordinarios.  En la tradición de Star Wars, debía haber muchos escapes por los pelos, tiroteos con láser, persecuciones a alta velocidad entre naves espaciales, ver a los héroes viajar de un planeta a otro, batallas con sables láser y explosiones… ¡Mas nada! 

En tercer y último lugar, quería muchas sorpresas. Eso, para mi, era esencial.  Una de las grandes fortalezas de El Imperio Contraataca era que estaba llena de desarrollos imprevistos que la diferenciaban claramente del episodio anterior, Una Nueva Esperanza; mientras que El Retorno del Jedi estaba plagada de reciclaje de material viejo.  Considerando lo mucho que ya se sabía acerca de la historia básica que las precuelas debían contar, era crucial que Lucas nos lanzara unas cuantas curvas y cosas sorprendentes que nunca hubiéramos visto en el universo que él mismo había creado, para así mantener las obligatorias lecciones de historia, frescas e interesantes. 

En lo que a mí respecta, La Amenaza Fantasma logró exitosamente cumplir con esas tres condiciones.  Casi todas las grandes preguntas acerca de la historia de Star Wars fueron contestadas, aludidas en varios niveles de sutileza o claramente delineadas para resolverse en los Episodios II y III.  La película también lleno la cuota de escenas de acción y magia de efectos especiales y, les guste o no, nadie puede negar que el Episodio I estaba lleno de personajes, lugares interesantes y de un espectáculo visual como nunca se había visto en una película de Star Wars… o en cualquier otra, para ese momento. 

Lo que quiero hacer ahora es repasar la trama de La Amenaza Fantasma de principio a fin, no para dar un informe detallado de la historia y no para examinar con extremo detalle todo lo que esconde, todavía no, sino para señalar las principales cosas que me parecieron excelentes.  Y hay muchísimas, debo decir. 

La Primera Escena

Empecemos por el principio.  En La Amenaza Fantasma finalmente se nos permite ver como eran en realidad los Caballeros Jedi.  En la Trilogía Clásica sólo nos encontramos con dos Maestros Jedi viejos y decrépitos, dos viejos y decrépitos Señores Sith (y uno de ellos era mitad hombre, mitad pulmón artificial) y un novato Jedi a medio entrenar.  Con éste grupo patético de gente, sólo podíamos imaginarnos el nivel total que alguien con La Fuerza de su lado podría alcanzar y las cosas que podría lograr. Así que, es apropiado que La Amenaza Fantasma comience mostrándo a dos Caballeros Jedi en óptimas condiciones para luchar, haciendo lo que mejor saben hacer.  Cuando Obi-Wan se quita su capucha y dice “Tengo un mal presentimiento acerca de esto” sabemos que estamos viendo una película de Star Wars certificada.  Los no-fanáticos probablemente no se den cuenta de esto, pero esa tonta línea de diálogo se ha dicho en todas y cada una de las películas, algunas veces más de una vez.  Obi-Wan es nuestro único punto de referencia familiar, ya que la película comienza con mucha información que no conocemos: La Federación de Comercio, los Neimodianos, el planeta Naboo, una disputa sobre impuestos en rutas comerciales y el Maestro Jedi Qui-Gon Jinn.  Siempre hemos visto a Obi-Wan como el anciano y sabio mentor, por lo que verlo ahora como un joven aprendiz de otro anciano y sabio mentor es sorprendente.

Podemos ver de inmediato que los Jedi no son sólo guerreros aventureros que recorren la galaxia luchando contra el mal… Qui-Gon Jinn y Obi-Wan son Embajadores de La República enviados en una misión diplomática.  Servir como consultores pacíficos y negociadores probablemente sea como un Jedi pase la mayoría de su tiempo, utilizando sus sables láser con muy poca frecuencia y sólo para defenderse.  También aprendemos, gracias al prólogo clásico de letras amarillas, que los Jedi fueron “enviados en secreto” por el Canciller Valorum.  Esto nos dice que La República ejerce algún tipo de control sobre los Jedi y puede decirles que hacer, además de que los Jedi no son una Orden autónoma que estrictamente hace lo que quiere.  También nos revela que las acciones de los Jedi son, en algunos casos, clandestinas, lo que los convierte en una agencia de operativos encubiertos para La República.  Este punto jugará un papel importante en los Episodios II y III, cuando Palpatine, siendo ya Canciller, podrá ordenarles a los Jedi que hacer.

Hablando de Palpatine, él es el segundo personaje de Star Wars que servirá de referencia para la audiencia, apareciendo como la imagen holográfica del Lord Darth Sidious.  Al principio no está muy claro quien es Sidious, pero incluso los no-fanáticos casuales reconocerían su increíble parecido con el Emperador de El Retorno del Jedi.  Todo éste conflicto político sobre la Federación de Comercio y rutas comerciales suena algo aburrido (es decir, indigno de ser parte de una trama de Star Wars) pero, si el hombre que será el Emperador está detrás de todo, la cosa se pone mucho más interesante. Tal vez, a esas alturas, aún no sabremos mucho acerca de lo que está pasando o cómo este plan encaja en su complot de dominación de la galaxia, pero al menos sabemos quien es el villano en realidad. 

Cuando Sidious da la orden de asesinar a los embajadores Jedi, comienza una de mis secuencias favoritas de la película.  El Crucero de La República en el que venían es destruido e inmediatamente Qui-Gon y Obi-Wan se preparan para el ataque.  Sabemos que no hacía falta que vieran la explosión., ellos sintieron la perturbación en La Fuerza.   La habitación en la que se encuentran se llena de gas venenoso, pero los Jedi no entran en pánico ni corren para huir (son así de cool) Sólo toman aire, aguantan la respiración y esperan.  Cuando los androides de batalla llegan para buscar sus cuerpos, por fin los vemos en acción… y es impresionante.  “Se ha enfrentado antes a un Caballero Jedi, Señor” Es la pregunta que Rune Haako le hace con nerviosismo a Nute Gunray y el virrey le contesta intrigado “Pues, no” pues la audiencia tampoco… hasta ahora.

Sólo viendo la forma en que Qui-Gon y Obi-Wan atraviesan la horda de androides de combate y desvían los disparos de láser de los Droidekas destructores, nos damos cuenta que sus habilidades están varios pisos térmicos por encima de cualquier cosa vista en la Trilogía Original.  No es sólo por que su habilidad con la espada es asombrosa, es su calmada determinación.  ¿Recuerdan a Luke luchando en la nave de Jabba, cuando el y sus amigos iban a ser ejecutados? Podría decirse que es una situación similar, por aquello de usar un sable láser para luchar contra un ejército de atacantes.  Luke no lo hizo mal, pero demostraba una gran cantidad de esfuerzo y tensión al hacerlo, no se veía con mucha confianza en cuanto a cual sería su siguiente acción.  Pero Qui-Gon y Obi-Wan son fluidos y eficientes con cada estocada y sus expresiones muestran total calma y seguridad.  Su habilidad para luchar es asombrosa, pero se nota que ésa batalla en particular no representa reto alguno para ellos.  Estos Jedi podrían cortar robots por la mitad y desviar disparos de láser incluso dormidos. 

Me encanta cuando Qui-Gon entierra su sable láser en la puerta blindada y deja que el metal se derrita para abrirse paso.  La expresión de su rostro mientras pacientemente gira el mango de su sable demuestra su serenidad incluso en esa situación tan tensa.  Qui-Gon es indetenible y está determinado a pasar por esa puerta, pero no hay ira ni ansiedad en sus acciones.  Sólo se retira cuando los Droidekas con su escudo deflector lo obligan a un enfrentamiento junto con su Padawan, pero al verse abrumados  demuestran un poder jamás visto en un Jedi: correr a altas velocidades al punto de verse borrosos. 

Esa secuencia que “abre” la cinta donde vemos a los Jedi en acción, marca el tono para el resto de la película y me conquistó por completo.  Sabía que estaba en la misma amplitud de onda que la historia que Lucas estaba contando y que el resto del filme me iba a encantar. 

Naboo
 
Los Jedi se colan en una nave y logran llegar a Naboo, donde conocen a un Gungan algo loco que los acompaña en su misión.  Creo que Jar Jar es un personaje divertido y eso es todo lo que diré sobre él hasta que lleguemos al episodio IV de éste ensayo, donde hablaré de las razones por las que la gente odia ésta película. 
   
Puede que Naboo sea un pequeño planeta provincial, pero es uno muy hermoso.  Los mundos de la Trilogía Original cubrieron una gran variedad de ambientes, incluyendo un planeta desértico, uno de hielo, uno de pantanos y uno en las nubes, además de una luna llena de jungla… pero nunca habíamos visto un mundo bajo el agua.  En Naboo, un planeta parecido a la Tierra con océanos y continentes, podemos ver unas locaciones maravillosas que pueden considerarse de las más espectaculares jamás vistas en Star Wars.  Jar Jar Binks lleva a los Jedi bajo el agua a la ciudad sumergida de Otoh Gunga, cuyos domos en forma de cúpulas son increíblemente hermosos.  Pero igualmente hermosas son las inmensas cascadas de Theed, la Ciudad Capital de Naboo.

Lo que nos lleva a Su Alteza Real, la Reina Amidala.  Por primera vez logramos ver a la mujer que será la esposa de Darth Vader y la madre de Luke y Leia.  En una película llena de personajes misteriosos, Amidala es uno de los más inescrutables.  No sabemos cómo una niña de 14 años llegó a ser la gobernante de éste planeta… podría especularse que alguna especie de catástrofe aniquiló a su familia y ella quedó de heredera al trono, pero luego en el filme ella dice que fue elegida democráticamente.   
¿El pueblo eligió a una reina adolescente? En el Episodio II conoceremos un poco más sobre su historia.  

Amidala da la impresión de ser fría y sin emociones, cargada con el peso de sus responsabilidades (excepto cuando se convierte en su alter ego, la dama de compañía Padmé) Aparentemente su verdadero ser es revelado en la compasiva y cálida Padmé y su gélido comportamiento y rígida postura son un disfraz que adopta para que la gente la tome más en serio y para honrar las tradiciones monárquicas de Naboo. De hecho, su nombre completo es “Padmé Naberrie Amidala”, por lo que Padmé no es un alias, sino su verdadero nombre, que tanto Anakin como sus amigos más íntimos siempre usarán para dirigirse a ella. 

Cuando los embajadores Jedi liberan a Amidala y despegan en su nave real, llega la hora de ver la presentación de otro viejo amigo de la Trilogía Original: El bueno de R2-D2 hace su debut salvando a todos una vez más... por primera vez.  Hemos visto unidades R2 trabajando en el exterior de naves espaciales antes, dentro de sus agujeros en los X-Wings, pero no teníamos idea de que estuvieran diseñados para recorrer sin problema la superficie de una nave en pleno vuelo por el espacio exterior… muy cool. El pequeño androide hace una entrada dramática excelente, reparando la nave diligentemente mientras que sus desafortunados compañeros de trabajo son destrozados a su alrededor.  Es muy satisfactorio descubrir que R2 viene de la  realeza (por aquello de servir en la nave personal de una reina)  Su eventual destino es una descripción bastante acertada del destino final de la tecnología: de cómo las máquinas más sofisticadas y de última generación terminan eventualmente como chatarra que los granjeros pobres pueden comprar. 

Tatooine
La averiada nave termina refugiándose en el remoto y arenoso planeta de Tatooine, mientras Qui-Gon y su séquito entran en el puerto espacial de Mos Espa en la búsqueda de repuestos para reparar el motor de velocidad luz. Ahora es el momento de conocer a la verdadera estrella del show.  En la tienda de Watto, un comerciante de repuestos, un pequeño niño esclavo vestido con harapos entra corriendo… y ahí lo vemos… ése es Darth Vader.  Es un momento maravillosamente subestimado, porque Anakin Skywalker tiene la entrada menos dramática de todos los personajes principales, pero no es necesaria una entrada con flechas y luches para darnos cuenta que él es el más importante de todos.  De pronto nos damos cuenta que ésta no es la historia de la misión de Qui-Gon y Obi-Wan para ayudar a la Reina Amidala a salvar a Naboo de la Federación de Comercio, lo que hemos estado viendo es: “Darth Vader: Ésta Es Tu Vida”

Aparte de Jar Jar, todos los personajes principales que hemos conocido hasta el momento han sido serios y austeros, con pocas demostraciones de emoción.  Eso hace que la calidez y entusiasmo de Anakin brillen como una supernova.  Lo vemos como un niño valiente que ha hecho lo mejor posible de su vida de esclavitud en lugar de dejar que ésta lo convierta en un ser amargado y sin esperanza.  Generalmente, soy algo escéptico en cuanto a los niños actores en papeles dramáticos importantes se refiere, pero Jake Lloyd me conquistó y logró que me importara Anakin.  De hecho, el pequeño Ani terminó siendo mi personaje favorito de la película.

Anakin nos presenta a otro viejo amigo cuando nos enteramos que el construyó a C-3PO.  En Una Nueva Esperanza, cuando 3PO dice: “Gracias al Creador, este baño de aceite va a sentirse muy bien” le estaba dando las gracias a Darth Vader, ¿Qué tal?  Mucha gente piensa que esa es una torpe excusa en la trama, pero a mi me parece bien.  Y la primera interacción entre C-3PO y R2 es, simplemente hilarante.  Es incluso divertido e irónico que el acartonado 3PO fuese construido por  un esclavo pobre mientras que el humilde R2 viene de la realeza. 

La habilidad de Anakin para construir androides es impresionante, pero son sus habilidades como piloto las que nos llaman la atención.  ¿Quién podría haberse imaginado que llegaríamos a ver un evento deportivo en una película de Star Wars? Además de ser una de las secuencias centrales de la cinta… La carrera de Vainas es algo completamente inesperado y sin precedente en la Saga, algo que nunca habíamos visto, lo cual la hace grandiosa.  Estamos en una era más pacífica para la galaxia, antes de las Guerras Clónicas y del Imperio, así que tiene sentido que se vea una actividad más recreacional para llenar la cuota de acción requerida en la peli.
Además de del obvio suspenso y la emoción de la intensa competencia a altas velocidades y los efectos especiales, lo mejor acerca de la carrera de Vainas es la demostración de las habilidades de Anakin con la Fuerza y el potente presagio que supone en cuanto a su futuro.  Su rostro está parcialmente oscurecido detrás de su casco y los lentes protectores, haciendo una sutil referencia a la máscara negra que un día lo ocultará por completo. Anakin está inusualmente calmado y seguro mientras recorre esos peligrosos recovecos desérticos a 500 kilómetros por hora, está tan calmado que es perturbador.  Cuendo lo vemos ajustar meticulosamente los controles y concentrándose en la carrera con esa mirada carente de emoción, es un escalofriante paralelismo al momento en que Darth Vader pilotea con virtuosismo su TIE Fighter en la trinchera dentro de la Estrella de la Muerte.  La carrera de Vainas hace que nos creamos un poco más el hecho que este niño inocente crecerá para convertirse en un Oscuro Señor de los Sith.

Así que Anakin gana la carrera, consiguiéndoles a sus amigos las partes que necesitan para reparar su nave y sin saberlo, ganándose su propia libertad.  No me averguenza admitir que la escena en la que Anakin se despide de su madre me conmueve cada vez que la veo.  La noción de un niño tan pequeño dejando a su madre es un tema bastánte fuerte de por si, pero en éste caso es peor, porque sabemos que esa separación no va a terminar bien.  La pobre Shmi piensa que está haciendo un sacrificio por el bien del futuro de su hijo, pero en realidad lo está mandando a que se convierta en Darth Vader.  Es uno de los momentos emocionales más poderosos de toda la Saga, al nivel de Han Solo siendo congelado en carbonita y Luke quitándole la máscara a su moribundo padre.

Inmediatamente después de esa despedida tan triste, ocurre un inmenso cambio de dirección en el tono de la cinta cuando Darth Maul por fin se revela ante los Jedi y procede a desatar su furia sobre ellos como no se había visto desde hacía mil años.  El duelo entre Qui-Gon y Darth Maul en el desierto sólo dura unos segundos, pero es tan rápido e intenso que te quita el aliento. 
 
Coruscant
La nave Nubian ya reparada lleva a la pandilla cruzando el hiperespacio directamente al “brillante centro del universo” que Luke una vez mencionó en el Episodio IV pero que nunca habíamos visto (excepto por unos segundos al final de la Edición Especial de El Retorno del Jedi)
Coruscant es la capital de La República, la base y hogar de los Jedi y el lugar donde ocurren las cosas importes.  Éste planeta entero es una gigantesca ciudad.  Su hermoso y utópico diseño de elegante arquitectura con sus cielos llenos con ordenadas líneas de tráfico representa el pináculo de la civilización en la galaxia, donde todo es bueno y se respeta la ley… pero las apariencias pueden engañar.

Coruscant resulta ser un mundo de falsas esperanzas y corrupción oculta.  La República está muriendo y aunque su caída está siendo manipulada y controlada en secreto por el Senador Palpatine, da la impresión de que él no es el único responsable de la decadencia del Estado. Citando el visionario prólogo de la novelización de Star Wars de 1976: “Como el más grande de los árboles, capaz de soportar cualquier ataque externo, La República se estaba pudriendo desde adentro, pero el peligro no podía verse desde afuera” 

Todos los puntos fundamentales de cambio en la trama de la película ocurren en las breves escenas en Coruscant y la verdad es que las cosas no se ven bien para nuestros héroes.  Tanto Amidala como Anakin llegaron a la gran capital buscando ayuda y ambos fueron tristemente rechazados.

La Reina Amidala hace su petición de ayuda para Naboo y es saboteada por el Senador de la Federación de Comercio.  Piensen por un momento en eso, es como sin en el Asamblea Nacional hubieran senadores representando a la Polar o a Tío Rico.  Lucas nos está mostrando lo mucho que La República se ha degenerado hasta llegar a una especie de sátira de la democracia.  Las empresas comerciales están involucradas directamente con el gobierno y son capaces de descarrilar acusaciones criminales contra ellos invocando el “debido proceso” y la burocracia.  Y el Canciller Supremo es incapaz de actuar según sus deseos para negar la dudosa petición de la Federación de Comercio de enviar una comisión para confirmar la acusación de la Reina Amidala.  Éste es un gobierno que está en camino directo y sin escalas al colapso.

Y luego nos presentan al Alto Consejo Jedi. Un evento muy importante que ocurre aquí es el establecimiento de una antigua y misteriosa historia entre los Jedi y los Sith.  Una de las mejores cosas que tenía la Trilogía Original eran las historias que hacían alusión a importantes pero poco definidos eventos del pasado. Ahora que las precuelas comienzan a revelar esas historias, corría el peligro de que ese toque místico y de misterio histórico se perdiera un poco, pero Lucas conservó ese “sabor” esencial de Star Wars creando una historia de fondo para la historia de fondo. Así que, a pesar de estar en el Episodio I, se nos habla de cosas que ocurrieron con los Sith mil años atrás.

El Consejo Jedi también nos presenta una noción importante: Los Jedi pueden ser falibles en cuanto a su juicio.  El Consejo da la impresión de ser elitista y está como desconectado de la realidad.  Ellos están allí en su templo, lejos de la gente común en lo alto de una torre de marfil (literalmente, de hecho) además, Yoda y Mace Windu se comportan como si tuvieran resueltos y bajo control todos los misterios de la galaxia.  Para ellos es inconcebible que una amenaza tan masiva como el regreso de los Sith pudiera darse sin ellos saberlo… y están totalmente desarmados a la hora de lidiar con la llegada de Anakin Skywalker.

¿Estaba el Consejo Jedi en lo correcto al negarle a Qui-Gon su petición de permitir que Anakin fuera entrenado para ser Jedi?  Esa es una de esas preguntas que los fanáticos de Star Wars podrán debatir por años.  Pero en mi opinión, es justo decir que lo hicieron, porque Anakin personifica aquello que el Consejo Jedi teme más que a nada: lo desconocido. Ese tema lo analizaré con más profundidad en el Episodio III de éste ensayo.

Mientras tanto, Amidala también vio sus esperanzas destrozadas por la inercia institucional de Corsucant.  Su petición de ayuda para Naboo fue puesta a un lado, y ella acabó siendo engañada para conseguir la destitución de Valorum e inducir la nominación de Palpatine como nuevo Canciller en unas próximas y sospechosamente veloces elecciones.  Para la Reina y su gente todo estaba a punto de perderse… y fue el humilde análisis de un forastero inocente lo que la devolvió al camino correcto.

Jar Jar Binks, con su famoso discurso en el que pregunta “¿Tusa gente va a murir”? inspira a Amidala a encontrar el valor para pelear por si misma.  Ella se da cuenta de lo equivocada que estaba al querer depender de la ayuda de un gobierno del otro lado de la galaxia sin siquiera consultarlo con los demás habitantes de Naboo primero.  Los Gungans tal vez sean una fuerza primitiva y pequeña comparada con la Federación de Comercio, pero Naboo también es su hogar.  “Los Gungans no muieren sin piliar.  Semos guerreros, tenemos un grand ejercito” comenta con sencillez Jar Jar.  Es ahí cuando Amidala sabe que es hora de ir a casa y tratar de unificar a su planeta, por pequeñas que sean las probabilidades de lograrlo.  Si La República no va a proteger a Naboo, entonces Naboo se protegerá a si mismo.

Por razones de espacio, la próxima semana (23/08) se publicará el final de éste Episodio y el inicio del Episodio III de éste ensayo... Pido disculpas, pero está fuera de mi control.

lunes, 9 de agosto de 2010

¿Por Qué Me Gusta La Amenaza Fantasma?

Prólogo:









Tengo Un Mal Presentimiento Acerca De Esto...
“No hay civilización, sólo política.  La República ya no es lo que era.  El Senado está lleno de delegados rastreros y avariciosos.  Ya no hay interés en el bien común... Si me permite decirlo, Su Alteza, el Canciller tiene  poco poder real. Está siendo agobiado por falsas acusaciones de corrupción.  Los burócratas tienen el poder ahora

— Senador Palpatine,
La Amenaza Fantasma

En Mayo de 1999, viví una de las experiencias más increíbles y emocionantes de mi vida: la primera vez que vi La Amenaza Fantasma, el muy esperado Episodio I de la saga de Star Wars.  Si, lo admito; soy un fan acérrimo de George Lucas y su Opera Espacial. Llámenme geek, o patético y aconséjenme que me busque una vida… la verdad es que no me avergüenza decir que, para mí, estas son mucho más que películas y que el estreno de éste episodio, significaba regresar a una época que pensé había perdido para siempre y la culminación de 14 años de anticipación.

Tristemente, tengo la “ligera” impresión que me encuentro dentro de una minoría en cuanto a éste punto.  Según parece, el consenso general de los “expertos” es que, sin lugar a dudas, La Amenaza Fantasma es una porquería, que George Lucas ha perdido el toque completamente y que ésta erróneamente concebida precuela ha manchado para siempre la trilogía original.  Todos tienen derecho a expresar su opinión, pero tanta hostilidad se ha esparcido entre el público que, aparentemente, ningún fanático de Star Wars que se precie y se haga llamar inteligente, tiene permitido decir que le gustó ésta película.  Pues permítanme replicar.

Yo creo que la fanaticada de Star Wars no es lo que antes fue.  No hay civilización, sólo una obstinada impaciencia.  Por ejemplo, si vas a algún foro de Internet, te encontraras con reaccionarios llorones y quejicas.  Ya no hay interés por las bondades fundamentales de la saga de Star Wars...  Si me permiten decirlo, los “expertos” han concluido que Lucas tiene poco talento real.  Está siendo agobiado por falsas acusaciones de corrupción.  Los críticos están a cargo de la opinión popular ahora.

Pues es hora de un poco de rebelión.  Durante el siguiente ensayo, voy a ahondar con detenimiento en las razones por las que creo que La Amenaza Fantasma es un magnífico primer capítulo para la Saga y ofreceré mis réplicas a algunos de los puntos sobre los cuales ha habido más críticas y quejas en su contra.  No pienso hacer ningún truco mental Jedi en aras de cambiar la opinión de sus más acérrimos detractores, para la mayoría de ellos ya no hay esperanza.  Pero lo que si pienso hacer, es defender el “honor” de ésta magnífica y muy incomprendida película para traer algo de balance a las malas críticas.

"Por Qué Me Gusta La Amenaza Fantasma" está dividido en dos trilogías: Las Partes del I al III detallan las cosas que me gustan de la película y las Partes del IV al VI lidian con las razones por las cuales  la gente la odia.  Espero lo disfruten.

I. Tu Primer Paso En Un Mundo Más Amplio
“Nadie puede matar a un Jedi.”

— Anakin Skywalker,
La Amenaza Fantasma.
 
Soy un fan de Star Wars desde mi infancia.  La primera de las películas se estrenó en 1977, dos años antes que yo naciera.  Fue a los 5 años, que experimenté por primera vez la magia de esa galaxia muy, muy lejana.  Star Wars se apoderó de mi imaginación y Luke, Obi-Wan Kenobi, Leia, Han Solo, Darth Vader, Chewie y R2-D2  rápidamente desplazaron a Mazinger Z y a He-Man de su lugar de honor como los personajes mas queridos de mi infancia.  Había algo simplemente tan acertado, tan infinitamente fascinante acerca de ésa sencilla historia acerca de un simple granjero, un mago, una princesa, un pirata, un villano vestido de negro, naves espaciales, extraterrestres, robots y un poder místico que podía usarse tanto para el bien como para el mal, que mi mente no dejaba de volar.  Era cursi, era básica, a veces mal actuada y con diálogos cuestionables... y era perfecta.

Por supuesto, luego del éxito mundial de la primera, la gente quería más y yo también.  Para los que vivieron la experiencia de verla en el cine, sólo tenían los comentarios de Lucas diciendo que definitivamente habría una Star Wars II, pero eso no sería todo.  Su plan inicial era ¡hacer una saga de nueve películas!  Y lo que era aún más increíble, Star Wars representaba, de hecho, la cuarta parte de la historia.  Eso era más de lo que podían procesar los jóvenes cerebros de los niños de la época.  Yo no viví nada de eso, por desgracia, por lo menos no de la misma manera.   Cuando vi el Episodio IV por primera vez, ya el V y el VI existían en video, por lo que no me tocó esperar tres años para ver la siguiente parte de la historia.  Además, no estaba muy al día que digamos con las últimas noticias de Hollywood.

Aún así, es importante resaltar que conforme fui creciendo, mi amor por las películas y mi entendimiento de su historia y sus temas también lo hizo.  Ahí si empecé a leer cuanta revista o artículo de periódico sobre la Trilogía se me atravesaba y a ver cuanta entrevista y especial de TV encontraba.  Entonces me enteré del plan maestro de Lucas para su Saga Galáctica.  La idea de las precuelas, para mí, era algo más misterioso e interesante que incluso las supuestas “secuelas” que iban a hacerse sobre Luke, Han, Leia y los demás después de vencer al Imperio.  Pero no tenía la más minima idea de que clase de historia iba a ocupar la duración de tres películas ambientadas años antes de que incluso Luke naciera.  Todo lo que Lucas decía al respecto era que R2-D2 y C-3PO serían los únicos personajes en aparecer en las nueve pelis.  Aparte de eso, me imaginaba que esas películas lidiarían con las Guerras Clónicas en las que Obi-Wan luchó y que nos dirían cómo su pupilo, Darth Vader, se pasó al Lado Oscuro de La Fuerza, cazó a los Caballeros Jedi y asesinó al padre de Luke.  No parecía material suficiente para llenar tres películas enteras, pero claro, no fue sino después, siendo más adulto y con un nivel de comprensión mayor, que entendí que la historia de estos personajes era un poquito más complicada.

El Imperio Contraataca  se estrenó en 1980 y lo que las audiencias vieron en esa oscura sala de cine (a diferencia de mí, que la vi en la iluminada sala de mi casa y en TV)  fue una perfecta continuación de la historia que empezó con la película anterior, ahora llamada Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza.   De hecho, es mi humilde opinión que ésta, tiene una trama más interesante y profunda que la primera, aunque las considero a ambas igualmente buenas.  El episodio concluyó con una revelación increíble y la promesa de una poderosa resolución en la próxima parte.

Y entonces George Lucas dio un tropezón.  El Retorno del Jedi es una buena y divertida película de fantasía y aventura, si se la juzga individualmente de las otras dos, pero comparada con ellas, digamos que es la más floja de la Trilogía Original.  No voy a hablar de las varias debilidades y fallas del Episodio VI aquí, excepto para decir que, al contrario de la opinión popular, los Ewoks son el menor de sus problemas.  Al final de éste ensayo, prometo escribir un epílogo comentando mis opiniones acerca de éste episodio.

Luego de El Retorno del Jedi, Lucas comenzó a decir que sus planes de completar la saga con la Trilogía de precuelas y la Trilogía de secuelas estaban parados indefinidamente.  El hombre detrás de la historia explicó que estaba abrumado de Star Wars y que quería concentrarse en otras cosas por un tiempo.

Eventualmente, yo me sentí igual.  El Retorno del Jedi se estrenó en 1983, yo tenía 3 años… a partir de los 5 hasta más o menos los 13 o 14 años volé con la pandilla en el Halcón Milenario y soñé con ser un Jedi.  Pero luego llegué a esa etapa en la que empiezas a sentir que ya no eres un niño… y otras cosas de la vida despiertan tu interés.  Para entonces Star Wars se veía más como una parte de mi niñez que era hora de dejar atrás.  Durante mi adolescencia, la Trilogía empezó a desaparecer entre cosas como los videojuegos, la música y los libros… era divertido citar frases de la película y verlas en VHS de vez en cuando, pero La Saga ya no era algo por lo que emocionarse… yo era un adulto ahora y la magia de Star Wars se había ido… ¿O no?

En algún momento a mediados de los años ’90, las cosas comenzaron a cambiar.  Poco a poco Lucas empezó a soltar bocados de información y a hacer ruido respecto a su regreso a Star Wars.  Así fue como, de pronto, empezaron las entrevistas en las que empezó a decir que pretendía regresar a la historia y hacer la trilogía de episodios I, II y III, que, según sus palabras, trataría acerca de los años mozos de Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi.

¡Pero aún no! Lucas insistía que la tecnología de efectos especiales no era aún lo suficientemente sofisticada para producirlas de la manera en que las había concebido y que prefería esperar unos años para darle chance de que mejorara.  Su predicción era que la primera de ellas saldría cerca del final del siglo.

¡Pues vaya manera de emocionarnos! Pero unos cuantos años más pasaron y sucedió, tal como Lucas lo había predicho, que la tecnología de imágenes generadas por computadora (CGI por sus siglas en inglés) dio un salto extraordinario.  En 1993, luego de ver los realistas dinosaurios que su amigo Steven Spielberg había creado en Jurassic Park, George emitió una declaración que sacudió la tierra: Era el momento. La tecnología ya había alcanzado a la magnitud de su visión para las nuevas películas de Star Wars y ya podría volver a trabajar.

Lo admito, me emocionó muchísimo la idea de finalmente poder ver las precuelas.  Incluso me permití ser optimista y pensar que, a pesar de las fallas del Episodio VI, la falta de trabajo de Lucas como director y además, el ser ahora un adulto con gustos discriminatorios, el resultado final sería fantástico.

Mientras se aproximaba la fecha de estreno de La Amenaza Fantasma, los primeros temblores ominosos de descontento comenzaron a sentirse.  Espías de Internet y “gente de la industria” alegaban haber visto cortes preliminares de la cinta y comenzaron a correr el rumor de que la nueva película de Star Wars no era muy buena.  Las primeras reseñas y críticas utilizaban los mismos adjetivos una y otra vez: “Decepcionarte”, “banal”, “infantil”, “aburrida”, “sin alma…” Y entonces, una pequeña ola de preocupación me golpeó, al pensar que podrían tener razón.  Pero yo estaba determinado a formarme mi propia opinión.  Los críticos y los “expertos” nunca han podido entender éstas películas de todas formas.  En mi opinión, si tienes que preguntar por qué a la gente le gusta Star Wars, nunca lo sabrás.

Permítanme reiterar una simple verdad que servirá como pilar central de todo el argumento que estoy a punto de construir: Todas las películas de Star Wars son algo tontas.  Son cursis, tienen malas actuaciones y muchas veces, diálogos cuestionables. Y, sin embargo, con la posible excepción del Episodio VI, son perfectas.  Esa cualidad mágica que hace a la Saga de Star Wars tan buena y memorable está escondida bajo la superficie, señalando un melodrama intergaláctico bajo los bonitos efectos especiales. Son sus influencias mitológicas, la celebración de la amistad y el honor y su descripción del bien y el mal tanto en la guerra civil intergaláctica que viven sus personajes, como en la dualidad interna que todos tenemos lo que le da a las películas su alma y corazón.  Son esos temas los que hacen que la audiencia respondiera como lo hizo y lo ha hecho.  Esas capas de significado, no las naves y las explosiones, son la razón real por las cuales estas películas tontas y cursis conforman la saga más exitosa de la historia del cine.

El público promedio que va al cine nunca ha estado consciente de nada de eso, o no les ha importado… todo lo que saben es que o les gustaron o no les gustaron las películas de Star Wars.  Y no hay nada de malo en ello.  Son los acérrimos fans los que logramos apreciar completamente la profundidad y significado que la Saga ofrece.  A pesar de lo que digan los no-fanáticos, siempre lo hemos entendido.

O al menos lo hicimos hasta que llegó La Amenaza Fantasma. 

Cuando los no-fanáticos odian la película, no tengo nada que decirles, está bien.  De hecho, diría que era de esperarse que la odiaran.  Pero lo que no puedo entender es como es posible que un fanático de Star Wars pueda odiar La Amenaza Fantasma.


La próxima semana se publicará el Episodio II de éste ensayo, en la que se hará un análisis superficial de los temas y elementos que conforman La Amenaza Fantasma...