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jueves, 9 de septiembre de 2010

IV. Nos aplastarán, nos cortarán en pequeños pedazos y nos enviarán al olvido.



“Misa odia los golpes, eso es lo último que misa quiere.”

— Jar Jar Binks,
La Amenaza Fantasma.

 
Coño, mucha gente en verdad odia La Amenaza Fantasma.  Es decir, la odian mucho, con un nivel de ferocidad y bilis normalmente dirigido hacia criminales de guerra Nazi.  Prácticamente todos los componentes del filme que pueden ser atacados han sido atacados.

La Amenaza Fantasma ha sido acusada de tener una mala trama, malos diálogos, malas actuaciones, personajes poco interesantes y molestos, decepcionantes o sobre saturados efectos especiales, una falta general de la calidez humana y capacidad de hacernos sentir bien que era la cualidad principal de la trilogía original y, por supuesto, de tener un muy mal director.  Es que incluso la partitura de John Williams, una cualidad cuya aprobación universal es indiscutible, ha sido calificada de débil.  El único elemento de la película que la mayoría de los críticos admiten con reservas haber disfrutado es  el duelo de sables láser del final, pero aún así se quejan que es demasiado corto.

Aunque yo no apoyo esos sentimientos, creo poder entender las razones básicas del por qué la gente ha sido tan negativa contra la película.  La Amenaza Fantasma es como la cueva del mal que Luke debe confrontar durante su entrenamiento con Yoda en Dagobah: encontraras en ella sólo lo que lleves contigo.  Y muchas personas entraron a la sala de cine con sus armas cargadas y su mente nublada por el lado oscuro.

Si eres un niño, entrarás al cine y verás un mundo grande, lleno de color y de aventura excelente para todas las edades.  Si eres un adulto sin ningún conocimiento previo de Star Wars y una mente abierta, te conseguirás con una entretenida película de acción y aventura, tal vez un poco carente de sustancia y profundidad.  Si entras a la sala con amor hacia Star Wars, conociendo a sus personajes y su historia, además de consciente que éste es el comienzo de un cuento mucho más grande, entonces descubrirás una grandiosa cinta llena de significados escondidos y de simbolismo.

Ahora, si vas lleno de desdén y apatía hacia Star Wars, con la expectativa de que ésta película tiene que ser igual a la Trilogía Original o ignorando que hay mucho de la historia que falta por desarrollar en los siguientes dos episodios, probablemente la encuentres superficial y vacía, con una trama aburrida y con un montón de personajes que no te interesan para nada de principio a fin.  ¿Pero quién tiene la culpa de eso, tú o George Lucas? 

El Dilema de la Precuela
Cualquier secuela de una película exitosa se enfrenta automáticamente a la ardua tarea de ganarse la aceptación de la audiencia.  Las personas se van a quejar si se parece demasiado a la original y se van a quejar si es muy diferente de la original.  Siempre estará la suposición cínica de que la nueva producción se hizo únicamente con la finalidad de obtener dinero fácil a cuesta de su predecesora.  Una secuela parece mucho más sospechosa si ocurre muchos años después de la original, cuando da la impresión que el cineasta se ha quedado sin ideas y sucumbió a la desesperación al hacer una película basada en la que hizo en sus días de gloria.  Y, exceptuando algunas notables excepciones, la verdad es que la mayoría de las secuelas no son muy buenas.

Una precuela se enfrenta a un reto aún mayor para ganarse a la audiencia.  Cuando una película cuenta los eventos que suceden antes de la original, a la gente le cuesta un poco más entender por qué habría de importarles.  Si ya sabes como va a terminar todo ¿para qué molestarse?  Y si la precuela retrocede en el tiempo una cantidad considerable de años, la cinta tendrá muy pocos o ninguno de los personajes o actores de la original, lo cual desconecta a la udiencia más todavía.

Ahora, es bastante difícil hacer una sola precuela en la cual los personajes y los hilos de la historia encajen perfectamente con el cuento que la audiencia ya se sabe.  Imaginen entonces el reto de embarcarse en una trilogía de precuelas durante las cuales la audiencia quedará desorientada en un precario estado de drama-interruptus, ya que todo sólo tendrá sentido cuando se llegue al final de la tercera precuela, a pesar de que la audiencia conoce el desenlace de la historia… no está nada fácil.

Este es el dilema en el que George Lucas se embarcó cuando decidió hacer las precuelas de Star Wars.  Y yo creo firmemente que casi todas las quejas, amargura y furia dirigida hacia La Amenaza Fantasma son producto de ésta situación.  Veamos más de cerca que tan altas eran las expectativas colgando sobre la cabeza de Lucas:

La trilogía clásica de Star Wars es una de las series cinematográficas más exitosa de la historia.  Se le percibe como una historia completa y que no necesita avanzarse más con secuelas.  La idea de una película nueva de Star Wars siempre será recibida con cinismo y expectativas ridículamente altas.

Entre El Retorno Del Jedi y La Amenaza Fantasma  hubo un silencio de 16 años.  Es decir, que aparte de la serie de Indiana Jones, Lucas no ha tenido otro éxito resonante durante ese período de tiempo.  Se le percibía como alguien cuyo momento ya había pasado que volvió cojeando hacia lo único que le generó éxito y dinero porque su capacidad creativa había desaparecido.  Pero la verdad es que mucha gente no sabía o simplemente no le interesaba saber que Lucas tenía las precuelas en mente desde el principio.

El público exigía que la nueva película de Star Wars tenía que parecerse y dar la misma sensación que la Trilogía Original… pero aquí no hay un Luke Skywalker, ni una Princesa Leia... mucho menos un Han Solo,  Chewbacca o Darth Vader (por lo menos no con el traje y la máscara)  los únicos personajes familiares son Obi-Wan Kenobi (pero interpretado por un actor diferente) los androides, yoda, Jabba The Hutt y el taimado caballero que luego se convertirá en El Emperador.  Todos los otros personajes no eran parte del universo conocido y adorado de Star Wars.

El público exigía que la nueva película de Star Wars tenía que ser no solo una gran película de acción, sino la más impresionante experiencia visual del año… ¡no! ¡De todos los tiempos!  El problema está en que con el pasar de los años, el público se había estado acostumbrando a los increíbles efectos especiales de las películas, así que era (y aún es) mucho más difícil de impresionar.  La gran expectativa de acción y efectos también hace que la gente tenga menos paciencia con las escenas de diálogo y de drama, que son vistas como aburridas y fuera de lugar.

El público exigía una gratificación inmediata e historias que se resolvieran fácilmente y sin requerir mucho esfuerzo por parte de ellos.   No tienen la paciencia suficiente como para esperar una o dos películas adicionales para entender la historia completa y no tienen la visión suficiente para analizar cómo la primera de las precuelas encajará en el todo de la Saga.  Si todo fuera revelado y explicado en la primera, no habría suficientes sorpresas en las dos siguientes para mantenerlos interesados.  Pero el público no está interesado en lo que el mañana pueda traer… lo quieren todo ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya!

OK, me imagino que muchos críticos estarán de acuerdo con mi teoría acerca de los obstáculos creados por las expectativas puestas sobre las precuelas y los prejuicios hacia su creador… pero entonces dirían: “Ese no es el punto, porque a pesar de todo eso, La Amenaza Fantasma sigue siendo una mala película”  Así que ahora examinaremos las razones por las cuales la gente piensa eso.  No pretendo dar excusas o pedir disculpas en nombre de Lucas… simplemente voy a tratar de explicar por qué el Episodio I es bueno, así que no voy a huir de las acusaciones hechas por los críticos que alegan que la película apesta.

La Trama
Así que, comencemos por la trama, pues.  La historia de La Amenaza Fantasma ha sido considerada estúpida, aburrida e infantil.  Algunos dicen que es simple, otros dicen que es demasiado compleja e indescifrable.  Cualquiera que sea tu forma de pensar al respecto, es definitivamente la historia más compleja y más sutil que se ha presentado en cualquiera de las películas de Star Wars.  La ostentosa trama principal de la cinta es una tapadera para la verdadera historia que ocurre bajo la superficie y los dos personajes más importantes de la misma están presentados como personajes secundarios.

Si hacemos una comparación, las líneas argumentales de la Trilogía Original son bastante lineales y fáciles de resumir: En el Episodio IV, los rebeldes deben recuperar los planos de la Estrella de la Muerte mientras Luke empieza su viaje para convertirse en Jedi y en el proceso la destruye.  En el Episodio V, los rebeldes están huyendo del Imperio y Darth Vader está cazando con vehemencia  a Luke, quien es entrenado por Yoda antes de confrontar a Vader y recibir una noticia impactánte.  En el Episodio VI, la pandilla rescata a han Solo de las garras de Jabba The Hutt, Luke tiene un enfrentamiento final con Vader y El Emperador, salva a su padre del Lado Oscuro y se convierte en Jedi, mientras una segunda Estrella de la Muerte es destruida.

No es igual de fácil resumir la trama de La Amenaza Fantasma, pero lo intentaré lo mejor posible:  Anakin comienza su viaje para convertirse en un Jedi mientras que Darth Sidious (que en realidad es el Senador Palpatine) se convierte en el Canciller Supremo de la República manipulando en secreto unas cuantas cortinas de humo que incluyen un bloqueo comercial y una invasión a un planeta, lo que distrae a todo el mundo para que no noten su plan a gran escala: lograr que los Sith dominen la galaxia y la destrucción de la Orden Jedi.

Particularmente creo que es una trama muy ingeniosa.  Lucas se enfrentaba con el reto de establecer los inicios de Anakin y Palpatine, dos hilos argumentales sin relación alguna en un principio que no están condicionados para ser el motor principal de la acción del Episodio I, ya que sus personajes están en sus primeros pasos en éste punto de la historia.  Así que George construyó toda una trama de invasiones y batallas que entremezcló con el desarrollo de Anakin y Palpatine y que, de hecho, crea una relación indirecta de causa y efecto entre ellos.

Déjenme decirles que ése es un gran logro.  La Amenaza Fantasma cuenta una emocionante historia de acción y aventura y, al mismo tiempo, coloca imperceptiblemente todas las piezas en su lugar para su eventual y dramática conclusión: la creación de Darth Vader y el Imperio.  Muchas personas ni se dan cuenta de cual es la tragedia más grande de la película: la destrucción de La República.  Como dije antes, sucede en el filme, pero fuera de pantalla y hacia el final: La elección de Palpatine como Canciller Supremo.  Ése es el evento realmente importante que ocurre mientras nosotros vemos una pequeña escaramuza en Naboo.  Mucha gente piensa que La Amenaza Fantasma  tiene un final feliz, porque ven a la gente de Naboo celebrando y todas esas caras sonrientes, pero la realidad es otra.  Muchas personas creen que la película tiene una historia infantil y tonta… pero simplemente no estaban prestando atención.

Para un examen más profundo sobre los simbolismos y las complejidades que presenta la trama de éste filme, lea el Episodio III de éste ensayo.

El Dialogo
Ahora, hablemos del llamado “mal oído para el dialogo” de Lucas.  Se que lo que voy a escribir a continuación podrá leerse como excusa barata, pero gente, esto no es Shakespeare, es Star Wars.  Todas, absolutamente TODAS las películas de Star Wars tienen amplios pasajes de diálogos tontos… es parte del paquete y, me parece a mi, parte de su encanto.

Es que coño, la mayoría de los diálogos de Luke durante el Episodio IV son bien tontos, pero así es que nos gustan.  ¿Cómo podría ser mejor la película sin Luke quejándose con su tío Owen sobre ir a la estación Toshi a buscar unos convertidores de poder?  ¿Han tratado de escuchar la tertulia quasi-romántica de Han y Leia en la base Rebelde de Hoth en el Episodio V? "¡Han, lo necesitamos!" "¿Necesitamos?" "Si." "Oh, ¿y lo que necesitas tú?" "¿Lo que necesito yo?" ¡Diossss! ¿Pueden imaginarse a dos adultos diciéndose esas cosas? Pero de igual manera termina siendo una gran escena.  ¿Y que me dicen de las repetitivas e insólitas frases de Vader? "El círculo ahora está completo." "Tus habilidades están completas." "Ahora su fracaso es completo." "Es tu destino." "Si ese es tu destino." "Entonces te encontrarás con tu destino."  Es como si las sociedades en la galaxia de Star Wars hubiesen creado su propio y peculiar patrón de comunicación verbal totalmente diferente al de la Tierra… y es completamente natural para ellos.

Pareciera que ese detalle se ha desvanecido de la memoria del público con el paso de los años.  Supongo que la mayoría de las personas fueron a ver La Amenaza Fantasma esperando escuchar los incisivos discursos de los guiones de David Mamet, Quentin Tarantino o Christopher Nolan, y en su lugar se encontraron con frases como: “Si no logran reparar rápido esos generadores de escudos deflectores, seremos un blanco fácil” y "Las tormentas de arena son muy, muy peligrosas” A mí todo eso me suena a clásico dialogo de Lucas, pero muchos no lo entendieron.

Un crítico en particular comentó que la Trilogía Original tenía un montón de frases memorables que se convirtieron en parte del léxico moderno y de la cultura popular, pero que en La Amenaza Fantasma no hay una sola de esas frases que podrán ser recordadas dentro de 20 años.  Y hay algo de validez en esa observación.  El guión del Episodio I no tiene frases pegajosas como “Que La Fuerza te acompañe” o “Yo soy tu padre” lo que si tiene son una gran cantidad de líneas que, lamentablemente, dependen tanto del contexto de la escena que no funcionan bien solas, por ejemplo: "Nosotros nos encargaremos” e "Iremos por el camino largo" cuando Darth Maul aparece en el hangar de Theed… excelentes líneas en la película, pero no sirven para hacer camisas ni calcomanías.

Pero eso no significa que la película no posea frases célebres.  A continuación les dejo algunas de ellas, que, a mi juicio, podrán con el tiempo ser recordadas, especialmente ahora, que las 6 películas ya completadas:

Rune Haako: "¿Se ha enfrentado alguna vez contra un Caballero Jedi?"
Darth Maul: "Al fin tendremos nuestra venganza"
Queen Amidala: "Espero que usted le devuelva la cordura y la compasión al Senado"
Qui-Gon Jinn: "Aún tienes mucho que aprender, mi joven aprendiz"
Palpatine: "Y en cuanto a Ud, joven Skywalker, seguiremos su carrera con mucho interés"
Anakin Skywalker: "Nadie puede matar a un Jedi"

Las Actuaciones
Mucho de lo que ya he dicho acerca de la tradición de Star Wars con respecto a sus diálogos, también puede decirse de sus actuaciones.  Estas películas requieren de sus actores cierto grado de teatricalidad y estoicismo, y creo que el reparto de La Amenaza Fantasma logró esa tarea admirablemente.  No llega al nivel de lo que estos mismos actores han alcanzado en filmes como La Lista de Schindler, Trainspotting o Pulp Fiction, pero no se suponía que lo hiciera.

Incluso dentro de las limitaciones dramáticas de una película de Star Wars, es posible lograr una buena actuación.  Sir Alec Guinness tiene sus genuinamente soberbios momentos en el Episodio IV (por el que fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto) y Harrison Ford logró sólo y sin ayuda convertir un personaje secundario en el más popular de la Trilogía Original.  Para mí, Liam Neeson hizo un trabajo similar en La Amenaza Fantasma.  Qui-Gon Jinn es un personaje nuevo del que nunca habíamos oído, pero gracias a la actuación de Neeson se nos hace ligeramente familiar y encaja en nuestro subconsciente.   Yo creí completamente que él era un sabio Maestro Jedi capaz de estar en un mano a mano con Yoda.  La presencia de Neeson le otorga un peso dramático necesario a toda la película.  Sus mejores escenas son sus paternales conversaciones con Anakin (si, incluyendo la tan odiada escena de los midi-clorianos)

Ahora hablemos de Jake Lloyd, o como lo conocen algunos Anakin “El Maniquí” Skywalker.  No se imaginan cuantas veces he escuchado decir que su actuación dañó la película más allá de toda reparación…  Veamos, el personaje de Anakin es un niño de 9 o 10 años y Jake actúa como tal.  Es creíble y adorable, además de hablar perfectamente el idioma Huttese.  ¿Qué más esperaba la gente del pobre chico?  Creo que Jake actuó muy bien... me preocupaba que su interpretación pudiera ser extremadamente adorable y dulce, pasando a ser más una de esas actuaciones de “miren que lindo soy” a lo Macauley Culkin, pero en su favor, debo decir que no fue así.  Se veía natural como Anakin y logró que me importara el personaje.  Si quieren ver niños malos actuando, ahí tienen a Kitser y los otros amiguitos de Anakin que se burlan de él y de su vaina de carreras (por Dios, que malos son) comparado con esos enanos sin talento, Jake es Robert De Niro.  ¿Y podría alguien decirme que carajo tiene de malo que un niño grite “Yipeee”?

La otra sorpresa en cuanto a las actuaciones de la película vino de Ian McDiarmid.  Como el Emperador en el Episodio VI era una caricatura maligna y retorcida que reía con malicia cada dos minutos… el tipo de villano que suelo llamar “Malos Ñaca-Ñaca” porque pareciera que te jalaran por un brazo y te dijeran: “Mira, mira que malo soy, muajajajaja”  No es que fuera un mal villano, pero no tenía historia ni profundidad, era bidimensional.  Nunca lo vimos hacer algo que hiciera que lo odiáramos, excepto cuando empezó a freír a Luke con sus rayos al final.  Pero creo que Palpatine se convirtió en un personaje mucho más interesante ahora que hemos podido verlo en sus días de “juventud” gracias a la interpretación de McDiarmid.  Vemos su frialdad como Darth Sidious, si, pero más importante aún es su sonriente, rastrera y pérfida fachada como Senador de Naboo.  Ahora sí que sabemos que clase de desgraciado hijo de perra es Palpatine y Ian debe ser felicitado por lograr mostrar tanta maldad en una interpretación tan sutil y subestimada.

En cuanto a los otros actores principales, incluyendo a Ewan McGregor, Natalie Portman y Samuel L. Jackson, sus actuaciones estuvieron bien pero, en honor a la verdad, nada como para que tiemble la tierra.  Pero eso no es culpa de los actores, es que las circunstancias de la historia no les han dado mucho que hacer aún.  Pero las cosas mejoran en los siguientes episodios… lo que nos lleva directamente a nuestra siguiente categoría…

Los Personajes
En términos de estructura narrativa clásica, los protagonistas y antagonistas deben sufrir algún tipo de cambio entre el inicio y el final de la historia.  Así que es fundamentalmente injusto juzgar el desarrollo de personajes de una historia cuando sólo tienes el primer capítulo para analizar.  Ese hecho tan básico no ha detenido la avalancha de personas que han declarado que los personajes de La Amenaza Fantasma son planos, aburridos y poco desarrollados.  ¡Este es apenas el comienzo!  A Anakin, Amidala, Obi-Wan y la pandilla les espera un conflicto dramático en su futuro (suficiente para dos películas más, de hecho) y les aseguro que allí verán el crecimiento y cambios para bien o para mal, de los personajes.

Con todo y eso, Anakin ya me agrada.  Admito que al principio tenía mis dudas acerca de la idea de comenzar la historia con un Anakin de 9 años.  Temía que su juventud convirtiera esta muy importante película en algo tonto e infantil, y para mucha gente así fue, pero no para mí.  Es más, dudo mucho que la historia hubiese sido igual de efectiva si hubiera comenzado con un Anakin de 14 o 18 años.

Lucas se restringió admirablemente en su caracterización de Anakin.  No dudo que hubiera sido tentador ensombrecer su dulce personalidad con algunos toques siniestros, como por ejemplo, mostrar que le robaba a Watto o que engañaba a su madre.  Cosas como esa tal vez habrían calado en la audiencia, para que señalaran con un dedo la pantalla y dijeran: “¡Ajá! Ahí se ve que ese niño va derechito a ser Darth Vader”  Pero un desgraciado mala gente no era el personaje que Lucas tenía en mente.  También podría haber hecho lo obvio y mostrar a Anakin usando La Fuerza de manera explícita, como levitando cosas o haciendo trucos mentales Jedi de aficionados.  Pero no, George eligió un camino más sutil para pintarnos el retrato de Anakin como un poderoso prodigio cuya habilidad con La Fuerza aún no está desarrollada ni clara, excepto por sus habilidades sobre humanas para pilotear vainas de carreras.

Otra cosa que molestó a los críticos es que muchos de los personajes principales son estoicos y reservados por naturaleza, o están escondiendo sus pasiones detrás de una fría fachada.  Los Jedi son unas personas profundamente calmadas y serias, entrenadas desde muy niños a bloquear las emociones de ira y miedo.  La Reina Amidala dirige su planeta con un aire de real distancia y categoría, lo que le sirve de máscara para ocultar su compasión y vulnerabilidad... con la corte de Theed, los políticos de Coruscant e incluso los Sith cuando están tranquilos, pareciera como si la mayoría de los personajes son unos aburridos que hablan en tonos monótonos cuidadosamente modulados que no tienen sentimientos.  Para algunas personas, eso es igual a ABURRIDO y a PERSONAJES PLANOS.  Pero si los personajes, porque así lo indica la historia, son reprimidos y poco emocionales, ¿eso los convierte automáticamente en MALOS personajes?

También creo que hay mucha gente a la que realmente les molesta que no exista un Han Solo en La Amenaza Fantasma.  Tiene un equivalente a Luke en Anakin, a Leia en Amidala y a Qui-Gon Jinn como equivalente al viejo Ben Kenobi… pero no hay un cínico, arrogante y adorable personaje que diga los chistes y le quite la tensión a los momentos más serios.  Es cierto, la película se habría beneficiado de un personaje así.  A mucha gente también le molestó que el joven Obi-Wan no fuera más parecido al inteligente y sabio Ben Kenobi, y eso hubiera sido divertido, pero no hubiera sido correcto para el personaje.  En el Episodio I, Obi-Wan es sólo un aprendiz Padawan y no es su lugar el mover tapetes y crear problemas.  La gente se queja de que todo lo que hace en la película es decir “Si, maestro” y pararse obedientemente al lado de Qui-Gon… pero ¡ese es su trabajo!  Pero NO es un personaje estático, de hecho, es el personaje que más cambia: Para el final del filme, Obi-Wan perdió a su maestro, fue convertido en Caballero Jedi y se le otorgó la inmensa responsabilidad de entrenar al Elegido como su propio Padawan.  Veremos a un Obi-Wan MUY diferente en el Episodio II

¿Quién más podría haber sido el Han Solo de ésta película?  Pues supongo que la cosa habría sido mucho mejor si Qui-Gon se hubiera tropezado con un sarcástico y cínico Gungan en lugar de uno torpe e inocente.  Creo que Jar Jar Binks habría sido mucho más popular si dijera con sarcasmo sus opiniones acerca de La Fuerza y llamara a Qui-Gon un redomado idiota por apostar su suerte en Anakin.  Eso podría haber sido interesante pero, lo crean o no, me gusta Jar Jar tal y como es.  Lucas trató de hacer algo diferente con él, utilizando el arquetipo mitológico del tonto sabio.  En las leyendas antiguas (como El Rey Lear, por ejemplo) hay un tonto que se les pega a los héroes, se entromete en su camino y molesta a todo el mundo, pero que, con su inocencia y buen corazón proveen al héroe con alguna información o ayuda que salva el día.

Jar Jar Binks es el tonto sabio.  Si, es molesto, MUY molesto.  Pero, y repitan esto después de mí: SE SUPONE QUE ASI DEBE SER.  Si todo el mundo en la película lo amara y pensara que sus locuras eran adorables, habría sido terrible.  Pero dense cuenta: no lo hacen.  A nadie le gusta Jar Jar… es más, su propia gente lo desterró porque era demasiado torpe y fastidioso.  Los críticos acusan a Lucas de crear a Jar Jar únicamente para vender juguetes y agradarle a los niños, ¡pero es que ni siquiera al niño de la película le agrada!  Anakin sólo se molesta en hablar con Jar Jar UNA sola vez, para pedirle que tenga cuidado con los enlaces de energía de su vaina de carreras y se mantiene alejado del Gungan el resto del tiempo.  Sólo Qui-Gon parece ver algún valor en su existencia y sea cual sea, no se lo dice a más nadie.  

Al final, Jar Jar es el responsable por poner en movimiento todo el tercer acto de la película.  Cuando todo parecía perdido, es él quien inspira a Amidala a desprenderse de la inefectiva burocracia de La República y le da el valor para regresar y pelear por su planeta, bajo sus propios términos.  Él es el contacto que facilita la alianza entre los Gungans y los Naboo.  No lleva a sus tropas a la victoria contra el ejército de droides, pero hace su mejor esfuerzo.  Jar Jar el tonto es indispensable para la trama y un buen personaje… Está bien, su forma de hablar es algo molesta, pero nadie es perfecto, coño.

Hay un personaje más que amerita una discusión: Darth Maul. Incluso los detractores de la película admiten que es un villano cool, pero con un solo defecto… que sale muy poco.  También se quejan porque no pelea lo suficiente o no tiene suficientes diálogos y lloran porque no hace nada excepto dejar que Darth Sidiouos le ordene lo que tiene que hacer y muere muy abruptamente, desperdiciando su potencial para futuras películas.
 
Esas quejas me recuerdan a otro personaje de la Trilogía Original.  Lucas necesitaba un caza recompensas que capturara a Han Solo y lo llevara hasta Jabba The Hutt, así que creó a Bobba Fett.  Esa era la misión de Bobba en la historia.  Pero se veía tan cool que todo el mundo quería que jugara un rol más importante y fueron decepcionados cuando fue golpeado, cayo en el pozo de Sarlacc y se mudó al otro barrio.

Darth Maul es el nuevo Boba Fett.  Lucas es extremadamente bueno creando villanos menores que son tan cautivantes y carismáticos que los fans quieren que sean más importantes en la historia de lo que en realidad son.  Darth Sidious necesitaba un aprendiz rudo y cool para revelarse ante los Jedi que terminaría siendo asesinado, lo que dejaría una vacante que más tarde o más temprano llenaría el propio Anakin Skywalker.  Eso es todo lo que Darth Maul tenía que hacer en la historia.  Por muy interesante que el demonio cornudo ese sea, no podemos culpar a Lucas por no hacer más con él que lo que estaba planeado desde el principio.
La crítica hacia Darth Maul que más me irrita es la que dice que no es ni de cerca tan poderoso ni atemorizánte como Darth Vader… ¡Pues claro que no lo es, coño…! ¡Duh!

Entonces, ¿está bien que La Amenaza Fantasma tenga su propio Bobba Fett pero no un Han Solo?  Pues si que lo hay, desde cierto punto de vista.  Podríamos decir que Qui-Gon Jin es el rebelde que desafía el status quo y hace las cosas a su manera.  Qui-Gon es tanto el sabio mentor como el adorable rebelde, juntos en uno solo.  Pero claro, quizás no sea productivo salir a cazar paralelismos forzados entre las viejas y las nuevas películas de Star Wars.  Las precuelas cuentan una historia completamente diferente y, en lo particular, me gusta que sean más las diferencias que las semejanzas.

Los Efectos Especiales
Los espectaculares efectos especiales son una de las cosas buenas de La Amenaza Fantasma, pero también jugaron un rol importante en las críticas en su contra.  El problema más evidente es el público y sus imposibles altas expectativas.  Las películas de Star Wars son primordialmente efectistas y visuales, además la gente está bastante consciente que Lucas esperó años para hacer las precuelas porque quería que la tecnología de efectos especiales alcanzara la altura de su visión.  Así que mucha gente esperaba que el Episodio I demostrara un espectáculo visual que empequeñeciera el trabajo del mismo Dios Todopoderoso.  Y a pesar de que los efectos en realidad son  fantásticos, no iban a poder llegar tan alto, así que era inevitable la decepción.  

Pero un dilema más extraño sobre los efectos especiales es que distraen a la audiencia de la historia.  El público se ha acostumbrado a películas de acción enormes que requieren que desconecten su cerebro para maravillarse con las escenas de riesgo y las explosiones gigantes.  Si ven La Amenaza Fantasma  como una simple montaña rusa de emociones y acción se estarán perdiendo de mucho…  los comerá el aburrimiento y la impaciencia durante las escenas de diálogos y pasarán por alto las sutilezas de la trama si todo lo que esperan es que empiece la pelea de sables láser.  Creo que esa es una de las razones por la que mucha gente piensa que el filme no tiene una buena historia… la historia es absolutamente fantástica, pero están demasiado pendientes de los efectos especiales para prestarle atención.

La queja que más se escucha es que La Amenaza Fantasma se apoya demasiado en los efectos y personajes generados por computadora (CGI) al punto de descuidar la calidez y las emociones humanas.  Eso no es cierto.  No es la película la que está enfrascada con los efectos especiales, es la persona que la está viendo.  Los efectos son lo suficientemente realistas como para que olvides que son creados por una computadora y te concentres en la historia, y sin embargo hay personas que no pueden hacer otra cosa que fijarse en ellos, lo que en consecuencia, los aleja de la experiencia de disfrutar el filme.  Es cierto que el Episodio I está plagado de personajes estoicos y sin emociones visibles, pero es un elemento más que intencionalmente tiene el guión, como expliqué hace un momento, pero de igual forma la gente combina eso con la cantidad abundante de CGI para llegar a la apresurada (e injusta) conclusión de que La Amenaza Fantasma es todo computadoras y nada de corazón… pues les diré que la película tiene bastante alma y corazón, sobre todo en los muy humanos personajes de Anakin, Qui-Gon Jinn y Padme.

Ya que es el elemento más destacado del CGI de la película, debo decir un par de palabras sobre Jar Jar Binks.  El pobre Jar Jar se ha convertido (o lo han convertido) en el chivo expiatorio para todo lo que está “mal” con La Amenaza Fantasma, incluyendo los efectos especiales.  Como ya lo he explicado, se supone que sea un personaje molesto, pero la gente lo relaciona a él con el CGI de la cinta, lo que hace que perciban los efectos especiales como molestos y decepcionantes.  La audiencia no puede concebir que se “gaste” en efectos especiales tan costosos para un personaje que no es “cool”  ¿Lucas invirtió millones en efectos especiales y personajes generados por computadora y lo mejor que pudo lograr fue el idiota de Jar Jar?  Si en cambio el personaje principal en CGI de la cinta hubiese sido un héroe estilo Han Solo, el público hubiera opinado mejor de los efectos, de eso estoy seguro.

El Escritor/Director
Coño. Lo he escuchado y leído un trillón de veces desde que se estrenó La Amenaza Fantasma.  George Lucas apesta.  No tiene talento, ni visión ni habilidad para contar historias.  El Episodio I destruyó Star Wars para siempre y las precuelas son una idea terrible.  Lucas no puede dirigir ni el tráfico y sus guiones son peores aún.  Debería contratar a buenos guionistas y directores para que hicieran por el los otros dos episodios, solo así tendrán la oportunidad de ser películas medianamente decentes y si no quiere, pues debería olvidarse de hacerlas y dejarlo así.  El hombre ha perdido claramente la razón.

Pues bien, no pienso aceptar eso.  Star Wars le pertenece a George Lucas, no sólo en el sentido legal, sino porque él es la única persona que sabe y entiende todo ese universo.  Nadie más puede contar esta historia.  Si quieren saber cómo sería Star Wars sin la intervención directa de Lucas, sólo traten de leer algunas de las novelas o cómics basados en ese universo.  Una porquería.

Es una bendición que el viejo George se comprometiera a escribir y a dirigir las tres precuelas él mismo y con La Amenaza Fantasma (además de con los otros dos episodios, de los que ya habrá oportunidad de hablar) hizo un excelente trabajo.

Aquí concluye el Episodio IV de éste ensayo.  La próxima semana: El Episodio V "Estoy Listo Para Enfrentar Las Pruebas" en el que hablaré, de forma más específica, de las críticas más puntuales que se formulan en contra de éste filme y, en la medida de mis capacidades, trataré de contestarlas.

¡No se lo pierdan! 

lunes, 30 de agosto de 2010

III. Hay algo más... Algo Elusivo...
“La situación aquí no es lo que parece.  Hay algo más detrás de todo esto....”

— Qui-Gon Jinn,
La Amenaza Fantasma
Creo que ya demostré que la acusación principal que implica que La Amenaza Fantasma  tiene una historia superficial y juvenil está completamente errada, pero ahora voy a llevarlo un paso más allá.  Voy a utilizar mis habilidades analíticas y construiré un examen intenso acerca de las muchas capas de subtexto, simbolismo y sutileza que están profundamente entrelazadas en la película.  Advertencia: si usted, querido lector, no tiene paciencia para los métodos del profundo análisis textual y tiende a gruñirle a la gente que “sobre-analiza” una obra de ficción hecha para entretener, le recomiendo que paren ahora y esperen la publicación del Episodio IV de éste ensayo.  Pero si tiene una mente abierta y le interesa leer una interpretación de los verdaderos significados e implicaciones del Episodio I, entonces siga leyendo. 

Dualidad y Simbiosis
"La dualidad es uno de los temas principales del filme” comentó George Lucas en una entrevista.  La dualidad es la cualidad de tener dos partes o dos lados.  Es evidente que la dualidad es de hecho un tema prominente en el subtexto de toda la Saga de Star Wars. Puede verse en el lado de la luz y el lado oscuro de La Fuerza, en el conflicto entre el gigante Imperio contra la pequeña Alianza Rebelde y en la relación entre la tecnología y la humanidad.  Pero La Amenaza Fantasma  explora la dualidad mucho más profundamente y con más claridad que los episodios previos.

Puede existir una dualidad interna en una misma persona, al igual que una externa entre dos personas, dos grupos o dos conceptos que conforman un todo.  La simbiosis es otra forma de dualidad entre dos personas o grupos, especialmente cuando las dos partes son dependientes una de la otra para beneficiarse mutuamente.  Hay una gran variedad de dualidad y simbiosis evidenciada en los personajes y elementos de la trama en La Amenaza Fantasma

Las Tres Dualidades
El ejemplo más importante de dualidad en la película está en Anakin Skywalker.  Lo interesante es que sólo uno de sus dos lados se manifiesta en el Episodio I, pero sin embargo, su eventual dualidad es intensamente palpable.  La audiencia que sabe que Anakin se convertirá en Darth Vader no dejará de pensar acerca de su futuro mientras ve a ese niño inocente.  El conocimiento del público que ve la cinta arroja un tono siniestro y trágico a toda la película.  Imagínense que diferente sería todo si vieran La Amenaza Fantasma sin ningún conocimiento previo del universo de Star Wars…  Aún podrían deducir, gracias a los comentarios del Consejo Jedi y una que otra pista aquí y allá, que Anakin podría volverse “malo” pero la película ciertamente se sentiría mucho más ligera y relajada si la vieran sin la imagen tenebrosa de Darth Vader revoloteando en su cerebro.

Anakin representa el lado extremo del bien y el lado extremo del mal, ambos unidos en uno.  En un nivel su postura es la inocencia que todos poseen cuando niños, incluso los criminales, asesinos y dictadores.  Anakin encarna todo el potencial para el bien y el mal que todos poseemos, potenciales cuya realización depende de las elecciones que hagamos en la vida.  Pero Anakin es mucho más complejo que eso, después de todo él es el elegido que traerá balance a La Fuerza, así que hay muchos aspectos de su dualidad que son únicos.  Su conteo de midi-clorians, su crianza en Tatooine y su condición de esclavo liberado influenciará su relación con el mundo que le rodea de muchas maneras que exploraré un poco más adelante.  

Como contraparte a la dualidad de Anakin, la película presenta otros casos importantes de dualidad dentro de una persona.  Apropiadamente, son dos.  Ambas son personas con las que Anakin tendrá una relación cercana en el futuro: una de ellas será su esposa y la otra será su Maestro. 

La dualidad de La Reina Amidala es aparente: Es a la vez la fría monarca y la compasiva dama de compañía Padmé. Mientras que Anakin representa la dualidad del bien y el mal, Amidala demuestra el ser interno contra el ser externo y la emoción contra el protocolo social.

Amidala depende de su posición como reina para resolver los problemas que enfrenta cuando la Federación de Comercio invade a Naboo.  Ella ha sacrificado voluntariamente su individualidad a la pompa y circunstancia que dicta la tradición de Naboo, confiada en que su adhesión a las costumbres la convertirán en una líder fuerte.  Pero cuando su petición al Senado resulta inefectiva, Amidala es forzada a enfrentar las limitaciones de su posición.  No es suficiente ser sólo una Reina, para encontrar la solución, debe mirar dentro de si misma y ser ella misma.

Su personalidad como Padmé es básicamente un disfraz que Amidala adopta por razones de seguridad.  Luego descubrimos (probablemente al mismo tiempo que Amidala) que lo opuesto es lo real: el rostro pintado y los cambiantes vestidos ceremoniales son el verdadero disfraz, la verdadera “medida de seguridad” y es Padmé la que representa quién es ella en realidad.

Después que ella toma la decisión de regresar a Naboo, las dos mitades de la personalidad de Amidala se funden en una sola.  Ahora ella combina su compasión y su rebeldía como Padmé con su autoridad y seguridad como reina. En la reunión con el líder de los Gungans, Boss Nass, Amidala se “deshace” del rostro pintado y de la identidad secreta para poder actuar como reina bajo sus propios términos.  Harta de la política y la duplicidad de La República, Amidala no necesita más señuelos y ceremonias pomposas (que eran sus propios trucos para confundir)  Su viaje a Coruscant le enseñó a la Reina el valor de ser fiel a sus convicciones personales y ser honesta con aquellos que la rodean.  Ella ha visto que la república “ya no funciona” y está determinada a convertirse en un mejor líder que esos políticos rastreros, como por ejemplo, su propio Senador. 

Lo que nos trae a Palpatine, la otra figura de dualidad importánte en contraste con Anakin.  El Senador de Naboo es un Señor Oscuro de los Sith y se hace llamar Darth Sidious. La audiencia lo conoce por un tercer nombre, el que será su futuro título: Emperador. Y también podría llamársele, sin temor a estar equivocados, La Amenaza Fantasma. Cualquiera que sea su verdadero nombre, Palpatine es un hombre lleno de maldad y vileza y el Episodio I nos muestra las raíces de su corrupto ascenso al poder.

Palpatine es un maestro de la confabulación y la duplicidad.  Su meta es lograr que los Sith acaben con los Jedi y tomen el control de la galaxia.  El sabe que no puede esperar lograr su toma de posesión abiertamente y por la fuerza bruta (especialmente si sólo pueden haber dos Sith a la vez) pero está convencido que pude lograrlo mediante el engaño.  Palpatine eligió jugar el juego de la política para alcanzar sus oscuros propósitos.  Ha cultivado una imagen creíble como Senador, una posición que podría utilizarse para lograr el puesto de Canciller Supremo y desde allí, podría gradualmente someter a La República a su propio imperio fascista.  Y nosotros sabemos que lo logrará.

En la misma tradición de tantos jefes criminales y tiranos, Palpatine tiene al parecer una amplia red de agentes y subordinados haciendo el trabajo sucio por él, de esa forma, los Sith se mantendrían invisibles y Palpatine tendría las manos limpias. Cuando debe interactuar directamente con sus asociados, ellos lo llaman Darth Sidious, pero irónicamente, ése “disfraz” que lo oculta es en realidad su verdadero ser.

Sidious forma una alianza con los imbéciles representantes de la Federación de Comercio, que piensan que su agresión hacia Naboo les traerá grandes ganancias.  Pero Sidious en realidad los está utilizando como peones en un plan elaborado para lograr que lo elijan Canciller.  Él orquestó el bloqueo contra Naboo y, al mismo tiempo, fabricó la resistencia burocrática en el Senado para alargar los procedimientos para tomar acciones contra la Federación de Comercio.  Está haciendo que ambos lados peleen entre ellos y sacrificando el bienestar del pueblo de Naboo sólo para provocar resentimiento contra el inocente Canciller Valorum y despertar simpatía hacia Naboo, lo que aumentaría considerablemente su popularidad en las próximas elecciones.

Cuando la Federación de Comercio es vencida y vemos esa gran celebración por la paz en Naboo, pareciera que los buenos ganaron… pero en realidad el villano fue el verdadero encedor.  Es cierto, perdió a su aprendiz, pero encontrar otro no le resultará problemático.  De hecho, ya sabemos que lo hará. 

Siempre dos, son...
Volveré a la relación entre Anakin, Amidala y Palpatine luego, pero ahora, veamos algunos de los casos de dualidad entre otros personajes de La Amenaza Fantasma.  Primero, tenemos a Qui-Gon Jinn y a Obi-Wan Kenobi.  Podemos ver que la relación entre maestro y aprendiz es una muy íntima, basada en el respeto mutuo y la confianza.  Obi-Wan es un leal y obediente Padawan en general, pero hay momentos en los que no está de acuerdo con su Maestro. 

La mayor fuente de fricción entre ellos es la naturaleza rebelde e independiente de Qui-Gon, cosa que siempre lo pone en desacuerdo con el Consejo Jedi.  Obi-Wan cree en adherirse a las normas ortodoxas de los Jedi y no teme criticar a su Maestro por sus puntos de vista liberales. Qui-Gon está mas conectado con “La Fuerza viviente” del aquí y el ahora que la mayoría de los Jedi, lo que lo hace ser más impulsivo y más propenso a hacer lo que mejor le parece.  Sus discusiones nos muestran que hay algún tipo de desacuerdo entre las filas de los Jedi e introduce la posibilidad de que el pensamiento convencional Jedi en lo que respecta a ciertas cosas, podría ser cuestionado e incluso errado.

Al final de La Amenaza Fantasma, Obi-Wan ha perdido a Qui-Gon y se ha convertido en todo un caballero Jedi por su propio medio.  Pero más allá de eso, Lucas nos dice que “para el final del filme, él se ha convertido en Qui-Gon, adoptando su personalidad rebelde y sus responsabilidades” Ya veremos, cuando les hable del Episodio II, cuánto ha resuelto Obi-Wan la dualidad que previamente existía entre él y su Maestro.

El siguiente y muy importánte dúo de la película es el negativo del compuesto por Obi-Wan y Qui-Gon: Darth Sidious y Darth Maul, los Oscuros Señores del Sith. Ellos también son maestro y aprendiz, pero al contrario de las filas de los Jedi, que se cuentan por los miles, estos dos Señores del Sith son todo lo que componen su orden.  (En el Episodio V de éste ensayo, abordaré el tema de por qué sólo pueden ser dos Sith a la vez) 

No aprendemos mucho acerca de la relación entre Sidious y Maul, pero podemos ver que se complementan el uno al otro como el ying y el yang. Maul es el salvaje silencioso, siempre listo para la acción y el ataque, mientras que Sidious es el calculador y calmado conspirador, elaborando planes desde las sombras.  El aprendiz hace el trabajo sucio por el maestro, quien se mantiene escondido en otro lugar.  Ésta podría ser una táctica necesaria para asegurar la supervivencia de los Sith, parecido a como un presidente y un vice-presidente tratan de mantenerse separados, para que no los puedan matar a los dos a la vez.

La muerte de Maul deja un vacío que inevitablemente nos hace pensar en el hecho que Anakin eventualmente llenará la vacante de aprendiz de Sith.  Anakin no será el sucesor inmediato de Maul, porque su transformación y caída no se dará hasta el Episodio III y alguien debe ser el antagonista en el Episodio II, pero el presagio de Vader está allí, en la ausencia de Maul y nosotros sabemos que Palpatine ya debe tener al joven Skywalker en la mira como potencial candidato.

Anakin inicia relaciones de dualidad con tres personas clave en La Amenaza Fantasma: Obi-Wan, su nuevo Maestro; Amidala, su futuro amor y Palpatine, su futuro Maestro Sith.  Es cierto que Anakin apenas acaba de conocerlos a todos para el momento en que ruedan los créditos finales, pero su conexión con cada una de esas personas se desarrollara para formar el quid de las siguientes dos películas. 

Círculos Simbiontes
La simbiosis entre dos grupos es un motivo frecuente durante La Amenaza Fantasma.  En dos oportunidades, la palabra “simbionte” es dicha en el diálogo: Obi-Wan señala el círculo simbiótico entre el pueblo de Naboo y los Gungans y Qui-Gon explica que los midi-clorians son simbiontes con todas las formas de vida.

Adicionalmente, existe una simbiosis entre los Jedi y La República, entre los Sith y la Federación de Comercio y entre el Senado y los sistemas que lo conforman.  En todos estos casos, cada uno depende del otro para ayudarse si quieren prosperar y alcanzar sus metas.  Pero claro, la cooperación que encontramos en estas simbiosis no es siempre armoniosa. 

El pueblo de Naboo y los Gungans son dos razas inteligentes que comparten el planeta, pero han construido una muralla de prejuicios y separatismo entre ellos.  Cada grupo ni se molesta en pensar en la existencia del otro, ni siquiera cuando una amenaza externa pone en peligro el planeta entero.  Es sólo cuando se dan cuenta que dependen el uno del otro y unen sus fuerzas que logran recuperar su libertad.

Los Jedi y La República han estado trabajando juntos por mil generaciones para preservar la paz y la justicia en la galaxia.  Esa simbiosis representa un balance entre las leyes de la política (representadas por el Senado Galáctico) y las leyes de la naturaleza (reveladas a través de La Fuerza)  Estas dos series de leyes no siempre van a estar de acuerdo y una siempre va a dominar sobre la otra.  Los Jedi parecieran haberse vuelto complacientes y consecuentes a la voluntad de La República, necesitando de la aprobación del Senado antes de poder tomar algún tipo de acción seria.  Palpatine se aprovechará de éste desbalance para conseguir la casi completa erradicación de la Orden.
 
Los Sith y la Federación de Comercio tienen una relación simbiótica engañosa y egoísta.  Palpatine depende de los Nemodianos (que no son muy brillantes que digamos) para ser la entidad pública que le ayude a ejecutar sus planes, y aparentemente, la codiciosa Federación está bajo la impresión de que su beneficio será bastante alto económicamente gracias al trato acordado con los Sith… Pero está claro que Palpatine nunca tuvo la intención de recompensarlos por su ayuda.  Nute Gunray y sus secuaces son eventualmente enjuiciados mientras que, no muy lejos de allí, el Canciller Palpatine se hincha de orgullo en su nueva oficina.  Él utilizo a la federación de Comercio para cumplir sus propios propósitos y luego la arrojó a los perros.  La traición de Palpatine contra sus “socios” es un presagio de lo que hará con La República y con los Jedi. 

La simbiosis entre La República y los sistemas que la conforman es uno de los temas de mayor alcance en La Amenaza Fantasma.  Existe una dicotomía establecida entre los mundos que son de La República y los mundos que no lo son, en los linderos exteriores.  Los sistemas “republicanos” poseen los derechos de paz y libertad garantizados, además de gozar de la protección de los Jedi, mientras que los planetas que conforman  los linderos exteriores no.  Los Jedi están muy conscientes de los casos de esclavitud y otras injusticias perpetradas en los linderos de la galaxia, pero no están dentro de su jurisdicción.  Se supone que los Jedi siguen el camino de La Fuerza, pero La Fuerza no obedece límites políticos, pues representa el bien universal.  El respeto de Qui-Gon por la voluntad La Fuerza por encima de la voluntad de La República es lo que le mereció su fama de “rebelde” y “temerario” y serán esas tendencias las que prevalecerán en el antiguo esclavo Anakin cuando se convierta en Jedi y ese conflicto sobre los principios de su Orden jugará una parte importante en su caída al Lado Oscuro. 

En realidad, Naboo es un mundo atrapado en el medio del espectro… es mitad miembro de La República y mitad no.  Está cerca de Tatooine, así que se podría decir que está en una región más alejada de su alcance.  Sólo la gente de Naboo que pertenece al reino de Amidala tienen representación en el Senado; los Gungans no tienen conección alguna con éste y ciertamente el Senador Palpatine no habla en nombre de ellos.  En Coruscant, Amidala descubre que la membresía de Naboo como parte del sistema no significa nada para ella, ya que el Senado no piensa ayudar a su planeta invadido.  La República es una ilusión vacía, desprovista de las nobles virtudes que aparenta poseer en su exterior, igual que el Senador Palpatine.

Para subrayar todos los círculos simbiontes representados en La Amenaza Fantasma, la película está llena de imágenes simbólicas de círculos.  En todos los lugares importantes de reunión, donde se hacen las peticiones de ayuda, los miembros del grupo están sentados en círculos: la corte de Amidala en Theed, la corte de Boss Nass en Otho Gunga, la cámara del Concejo Jedi, el gigantesco domo del Senado de La República e incluso la humilde mesa en donde conversan Ankin, su madre y sus nuevos amigos en su hogar de Tatooine. Incluso las naves de batalla de La Federación de Comercio tienen forma circular.  Por si fuera poco, toda la trama sigue un patrón circular también: comenzamos en Naboo, luego damos un paseo por los planetas más bajos en la cadena alimenticia, pasando por los más altos y terminamos en Naboo de nuevo. 

La Situación Se Ha Vuelto Más Complicada.
Bueno, ahora que ya hemos delineado todas estas diferentes dualidades y relaciones simbióticas, miremos un poco más de cerca y veamos cómo encajan y se entremezclan durante el transcurso de la película.  Recuerden que Anakin, Amidala y Palpatine son las tres figuras primarias de dualidad en La Amenaza Fantasma y consideren las relaciones que se desarrollan entre ellos.  Sería de utilidad pensar en Amidala y Palpatine como polos opuestos, con Anakin balanceándose en el medio de ellos. 

Al comienzo de la cinta, Palpatine se está comunicando con Amidala vía holograma.  Ambos son líderes de Naboo, pero están distanciados tanto física como filosóficamente.  El holograma de Palpatine nos recuerda al holograma de Darth Sidious que apareció en la escena anterior, señalando sutilmente que ambos son la misma persona (y los fantasmales hologramas también simbolizan el hecho que Palpatine/Sidious es la amenaza “fantasma” a la que hace referencial el título del filme)  Adecuadamente, las primeras palabras de Palpatine hacia Amidala en esta escena son mentiras.  Su transmisión falla, se distorsiona el audio y sus palabras se vuelven ininteligibles, como demostrando su falsedad. 

Luego que los Jedi rescatan a Amidala y a su séquito cuando los llevaban hacia los campos de prisioneros, ella acepta la oferta de Qui-Gon (estando ya en su disfraz de Padmé, mediante una señal de consentimiento) de acompañarlo a Coruscant.  De esa forma, el viaje de Amidala hacia Palpatine se convierte en el motivo principal de la película.  Palpatine no quiere que ella lo haga, claro, quiere que firme el tratado y se quede en Naboo, donde no pueda interferir con sus maquinaciones.

También podría interpretarse la película diciendo que La Fuerza tampoco quiere que Amidala llegue a Coruscant. Veamos: si confiamos en los Jedi y su filosofía de que nada ocurre por accidente, entonces existe una razón por la cual la Nave Real tenía que parar en Tatooine.  Es como si La Fuerza supiera que había algo extraño entre Amidala y Palpatine que debía que resolverse, ¿cierto? así que se manifestó y arrojó a Anakin Skywalker en la olla. 

Qui-Gon es el responsable de llevar a Anakin ante los Jedi, pero Amidala recibe el crédito de haber hecho el primer contacto con el joven Skywalker.  Anakin y Amidala parecen formar un vínculo inmediato (sí, el antiguo y proverbial “amor a primera vista” aún y cuando probablemente ninguno de los dos se han dado cuanta de ello todavía) "¿Eres un ángel?” le pregunta él… Vaya, pues que galán el muchachito, ¿no?  Lo interesante es que Qui-Gon ignora por completo a Anakin la primera vez que lo ve en la tienda de Watto y es sólo porque el niño prácticamente se va corriendo detrás de Padmé que el Maestro Jedi lo nota de verdad. 

Anakin también está simbólicamente conectado a los soles gemelos de Tatooine.  Los fans mas acérrimos de Star Wars conocen o están familiarizados con los primeros borradores de Lucas para el Episodio IV, donde citaba una profecía escrita en el llamado “Diario de los Whills” que dice: “… Y en la época de mayor desesperanza llegará un salvador y será conocido como EL HIJO DE LOS SOLES”  Esta podría o no ser parte de la fulana profecía del elegido que traerá balance a La Fuerza… quien sabe, pero curiosamente, en la celebración en Coruscan, al final de la edición especial de El Retorno del Jedi, puede escucharse una voz muy baja y débil gritando: “¡El Hijo de los Soles! ¡El Hijo de los Soles!”… Interpreten eso como ustedes quieran.  Pero no sólo es Anakin el “Hijo de Los Soles” el joven Skywalker es en sí mismo un sol, en cuanto a su potencial con La Fuerza, que brilla con un poder aún no alcanzado.

Cuando la ya reparada nave resume su viaje hacia Coruscant, Anakin siente frío mientras se aleja de los soles de Tatooine, en parte porque, como le dice Padmé “El espacio es frío” pero tal vez también en parte porque siente una especie de premonición de que ha comenzado su viaje hacia un destino oscuro.  Padmé trata de consolarlo y comparte un agridulce momento con él.  “Muchas cosas cambiarán cuando lleguemos a la capital, Ani” le dice.  Ella se da cuenta que su verdadera identidad le va a impedir continuar su amistad con Anakin y se puede notar cómo lamenta el hecho que su dualidad la oblige a tomar decisiones entre su vida personal y su rol público como reina. 

Cuando la nave real llega finalmente a Coruscant vemos que es avanzada la tarde y el sol se ve brillante.  Esto simboliza la llegada de Anakin Skywalker.  Las tomas de ángulos bajos durante la conversación con el Canciller Valorum y Palpatine en la plataforma de aterrizaje nos dicen que consideremos la escena desde el punto de vista de Anakin. Al final, él será la persona más importante desembarcando de la nave (especialmente para Palpatine) pero ahora es totalmente ignorado.  Padmé le sonríe y Qui-Gon le coloca un brazo sobre los hombros, lo que demuestra que ellos son los únicos que reconocen su valor.  Él es El Elegido, el Hijo De Los Soles… pero para el establecimiento político de La República él es sólo un niño insignificante proveniente de un pobre y desolado planeta en los linderos exteriores… nadie importante. 

Es especialmente significativo que Jar Jar Binks también sea ignorado junto a Anakin.  Palpatine sabe quienes son los Gungans y debe darse cuenta lo inusual que es ver a uno en Coruscant, por lo que el acto diplomático correspondiente sería darle la bienvenida a la capital, pero Palpatine ni siquiera lo mira.  Anakin y Jar Jar representan a los desamparados, los que están más allá de las preocupaciones de La República… la clase baja.

Ahora regresemos a la muy importante relación que se desarrolla en el trasfondo de todo esto: Amidala y Palpatine, que finalmente se ven cara a cara.  Es verdaderamente intrigante lo mucho que se necesitan.  Amidala necesita que su Senador convenza a La República de ayudar a Naboo, mientras que Palpatine necesita que ella firme el tratado y consienta la invasión de la Federación de Comercio.  Ninguno de los dos tiene éxito en obtener favores del otro, así que, al final, ambos adoptan soluciones alternativas. 

Palpatine se da cuenta que Amidala es mucho más voluntariosa y decidida de lo que pensaba y que no va a rendirse ante la Federación de Comercio sin pelear.  Así que, en lugar de seguir dependiendo de la firma del tratado y de retrasar los procedimientos políticos en el Senado, la manipula para que pida un voto de “no-confianza” para el Canciller Valorum, que era el objetivo final de Palpatine de todas formas. Necesitaba sacar a Valorum del camino para poder tomar control de La República, sin importar como.

Amidala no tiene idea de las maquinaciones de Palpatine, pero definitivamente se da cuenta que el Senado está lleno de farsas.  Su fe en La República ha sido quebrada y ya no confía ciegamente en su Senador… pero aún no ha decidido cuál será su siguiente paso. 

Mientras tanto, Anakin se enfrenta a un rechazo muy similar al que sufrió Amidala.  El Consejo Jedi lo examina para determinar si puede y debe ser entrenado para ser un Jedi, como lo solicitó Qui-Gon.  La escena ocurre al atardecer, donde vemos que el sol de Coruscant forma una bola de fuego gigante detrás de Anakin que se refleja directamente en los ojos de Joda y Mace Windu.  Claramente eso simboliza como el inmenso y aún no explorado poder de Anakin ciega al Consejo Jedi.  Luego de la prueba, vemos como el sol se oculta en el horizonte y el atardecer se arroja sobre Coruscant.  Esto es una premonición acerca de la decisión final del Consejo respecto a Anakin, pero representa mucho más que eso.  Estamos viendo el sol ocultarse en La Antigua República, figurativa y literalmente… sus días de gloria han terminado y la oscuridad está a punto de llegar. 

En la siguiente escena, recibimos la noticia de que Palpatine ha sido nominado como sucesor del Canciller Valorum.  Ahora está a sólo un paso de su meta y La República está a un paso del colapso.  Pero Amidala no se deja engañar.  La idea de Palpatine como Canciller no la anima de ninguna manera.  Por la expresión de su rostro, pareciera que la idea incluso le disgusta.  La República es irrelevante para ella ahora, sin importar quién esté a cargo.  Con un poco de inspiración de Jar Jar, decide regresar a Naboo y lidiar con la crisis bajo sus propios términos. 

Regresamos entonces al Consejo Jedi, donde el cielo que puede verse por las enormes ventanas muestra la oscuridad de la noche.  La decisión del Consejo es que Anakin no será entrenado bajo el pretexto de que es muy viejo y hay mucha ira y miedo dentro de él.  Pero el Consejo parece estar sufriendo de miedos por su cuenta.  Anakin personifica todas esas cosas que los Jedi temen más que a nada: lo desconocido, lo indomable, el mundo más allá de su control. 

Viniendo de un pequeño planeta de los linderos exteriores, fuera de La República y mas allá de la zona de jurisdicción de los Jedi, Anakin representa esa vergüenza que ellos sienten por permitir que los seres que viven en los sistemas sin ley ni control de La República sufran.  Siendo la forma de vida con la mayor concentración de midiclorians que se ha visto, criado en un ambiente emocional y de condiciones de vida difíciles, Anakin representa el potencial ignorado de esos sistemas, que podrían volverse más poderosos que La República y que los mismos Jedi.  Anakin obliga al Consejo a enfrentar la realidad: los Jedi no tienen un monopolio sobre La Fuerza.  Él es todo aquello que los Jedi preferirían ignorar, encerrar bajo llave y luego olvidar.  Si consideramos todo esto, no debería sorprendernos que el Consejo inicialmente se negara a aceptar al chico como parte de su Orden. 

Pero el destino de Anakin se determinará luego, ya que Amidala y los Jedi regresan a Naboo.  En el proceso de formar una alianza con los Gungans, Amidala se despoja de su doble identidad y deja que su verdadero ser salga para manejar la situación.  Al mismo tiempo, Palpatine utiliza su “plan B” ya que no logró que la reina firmara el tratado, pero al final ella logra rescatar a Naboo de las garras de la Federación de Comercio.  Por supuesto esa victoria se debe, en gran medida, a la inesperada asistencia de Anakin.  Aquí, nuevamente vemos como La Fuerza interviene en el conflicto entre Amidala y Palpatine colocando al “elegido” en la ecuación. 

Dense cuenta de las diferentes maneras en que Amidala y Palpatine encuentran soluciones cuando son confrontados con problemas difíciles.  Amidala triunfa despojándose de su dualidad (su disfraz) y eligiendo ser ella misma.  Palpatine, logra su meta adoptando su dualidad (sumergiéndose más en su saco de mentiras y engaños) Ambos requieren ayuda externa y cooperación, pero mientras Amidala tiene la honesta amistad de los Jedi, los Gungans y de Anakin, Palpatine usa y traiciona a su reina y a la Federación de Comercio, ninguno de los cuales se da cuenta que lo que han estado haciendo lo beneficia.   

La dualidad de Amidala se resuelve hacia el final de la película, pero la de Palpatine se mantiene intacta.  Sabemos que eso cambiará cuando finalmente se convierta en el Emperador, entonces sus dos mitades, Palpatine y Sidious se unan en una.  La dualidad de Anakin está a aún por manifestarse.  Su destino como Darth Vader eventualmente se desarrollará, y al final, luego que Luke, lo salve, Anakin regresará a su antiguo estado de unidad. 

Para finalizar ésta sección, voy a revelarles el simbolismo más cool de la película.  La gran tragedia que ocurre en La Amenaza Fantasma es el colapso de La República.  Si, esto sucede en la película, pero puedes perdértelo fácilmente… porque ocurre fuera de la pantalla.  Ese evento, es la elección de Palpatine como Canciller de La República.  No se nos muestra cuando sucede, pero podemos verlo simbólicamente durante la batalla en Naboo. 

La destrucción de la nave de control de droides de la Federación de Comercio simboliza la toma de poder sobre La República de Palpatine.  Se que puede sonar loco, pero sigan leyendo. 

Ambos eventos ocurren más o menos al mismo tiempo.  Anakin utiliza de manera inocente el lado bueno de La Fuerza para infiltrar la fortaleza enemiga sin siquiera intentarlo.  Palpatine utiliza engaños y conspiración, además del lado oscuro de La Fuerza, para asumir autoridad suprema sobre La República atacándola desde dentro.  Anakin destruye accidentalmente la nave de batalla con varios torpedos dirigidos a su reactor principal.  Palpatine destruye intencionalmente a la República con torpedos dirigidos al Canciller Valorum y convirtiéndose en el sucesor más atractivo para ocupar el cargo.  Con su nave de comando destruida, los droides colapsan sin vida… es una victoria jubilosa para los chicos buenos, pero superficialmente, en un nivel más profundo, esos droides rotos representan a todos los mundos libres de La República, que acaban de caer a la tiranía como resultado directo de una elección que ocurrió muy lejos por allá en Coruscant.  Nadie, excepto Palpatine lo sabe aún, pero La República ya está muerta. 

Aquí concluye el análisis sobre el simbolismo, la dualidad y la simbiosis de La Amenaza Fantasma.  Probablemente algunos de los significados que he identificado son cosas que George Lucas no había imaginado y seguramente hay muchas cosas más que están allí pero que no vi.   Pero lo que en verdad espero es por lo menos haberles dado una perspectiva fresca en cuanto a la profundidad y complejidad del Episodio I 

Y ya es suficiente de alabanzas de mi parte acerca de lo fantástica que es ésta película.  Entiendo que existen aquellos que piensan que la película apesta…

Es hora de que me enfrente a ellos.

¡Vamos allá!

Aquí termina el Episodio II de éste ensayo.  La próxima semana se publicará el Episodio  IV: Nos Aplastarán, Nos Cortarán En Pequeños Pedazos y Nos Enviarán Al Olvido. ¡No se lo pierdan!